¿Tan terrible fue lo que dijo Maradona sobre Riquelme? ¿Acaso a Romy no le gusta escuchar acerca de su físico inaceptable para un jugador de primera, su constante tendencia a retener la pelota, su incapacidad para librarse de las marcas personales y los pocos brillos de rendimiento a lo largo de su carrera? A mi criterio, Diego no dijo nada de malo. Sólo habló de cómo veía, como técnico, a un determinado jugador.
Riquelme, de seguro, no volverá a vestir la albiceleste, al menos hasta 2011, en caso de que Maradona renuncie luego de - en el peor de los casos - un mal mundial. Román, ya sé que me estás leyendo (?): sos un soberbio recalcitrante y caprichoso. Pero hasta en el ego, sos menos que Maradó.
martes, 10 de marzo de 2009
Hazte fama...
La actualización del Olé le muestra a quien quiera ver ésto. La gente es toda igual... Tal sorpresa causó ver a Montenegro hacerle goles a Boca. Igual no se confundan, detrás del zapatazo hermoso que clavó y del gol de penal, hubo un partido, uno fiel a su historia: bien escondido entre los centrales.
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lunes, 9 de marzo de 2009
Banderas de la discordia.
La hinchada de Independiente tuvo un gesto bastante innovador para con la de Boca, en el marco del clásico de ayer. Las banderas representativas de Bolivia y Paraguay, en clara referencia a la nacionalidad de los integrantes de La 12, tuvo un impacto tremendo en los medios.
Lo cierto de todo esto es que hemos caído bajísimo, no sólo si consideramos una determinada nacionalidad diferente como un insulto (nadie te dice Checo, o Español como insulto) sino por creer que es algo nuevo; todas las hinchadas tienen esa alusión despectiva para con la parcialidad Xeneize, por lo menos desde los cánticos. El INADI salta ahora, de repente, a repudiar con fervor el hecho sólo para figurar. ¿Por qué no intervino antes? ¿Acaso estaba esperando una evidencia concreta para tomar cartas en el asunto? No me jodan, por favor. Es un acto más de hipocresía como tantos ha habido por parte de estas instituciones, siempre que se trata de violencia en el fútbol. Basta recordar el deleznable episodio ocurrido entre Saúl Laverni y Raúl Ulloa, presidente de Gimnasia y Esgrima de Jujuy. Todos indignados, nadie hizo nada.
Debieran saber, como premisa, que la lucha en contra de la discriminación arranca a partir de la culturización y revalorización de cuestiones básicas como el respeto hacia los demás y sus tradiciones, mediante la socialización de los responsables. La violenta intolerancia que se muestra entre hinchadas es un flagelo que se transmite a los nuevos que llegan, que también eran barra bravas: esto ya muestra, por sí solo, que la inoperancia de los organismos en contra de la discriminación data de muchos años atrás. Es cuestión de ponerse a trabajar...
Lo cierto de todo esto es que hemos caído bajísimo, no sólo si consideramos una determinada nacionalidad diferente como un insulto (nadie te dice Checo, o Español como insulto) sino por creer que es algo nuevo; todas las hinchadas tienen esa alusión despectiva para con la parcialidad Xeneize, por lo menos desde los cánticos. El INADI salta ahora, de repente, a repudiar con fervor el hecho sólo para figurar. ¿Por qué no intervino antes? ¿Acaso estaba esperando una evidencia concreta para tomar cartas en el asunto? No me jodan, por favor. Es un acto más de hipocresía como tantos ha habido por parte de estas instituciones, siempre que se trata de violencia en el fútbol. Basta recordar el deleznable episodio ocurrido entre Saúl Laverni y Raúl Ulloa, presidente de Gimnasia y Esgrima de Jujuy. Todos indignados, nadie hizo nada.
Debieran saber, como premisa, que la lucha en contra de la discriminación arranca a partir de la culturización y revalorización de cuestiones básicas como el respeto hacia los demás y sus tradiciones, mediante la socialización de los responsables. La violenta intolerancia que se muestra entre hinchadas es un flagelo que se transmite a los nuevos que llegan, que también eran barra bravas: esto ya muestra, por sí solo, que la inoperancia de los organismos en contra de la discriminación data de muchos años atrás. Es cuestión de ponerse a trabajar...
martes, 24 de febrero de 2009
Sobre Attaque 77 y el cambio del rock.

Acabo de leer que hace un rato largo, Ciro Pertusi dejó Attaque 77. La verdad es que encuentro, ante el terrible notición (?) sentimientos diversos.
Honestamente, me encantaba la banda, con sus cosas buenas y sus cosas malas. Quizás no ahora, pero antes me parecía un grupo muy jugado en la letra, salido del punk cuadrado, muy amplio en el sentido de lo musical - al igual que ahora - y capaz de hacer composiciones hermosas fuera de la canción "de protesta" si se quiere (un CD: "Un día perfecto"). En síntesis, gustos aparte, los consideraba ícono de un movimiento - el punk, justamente - que, si bien nunca tuvo mucha cabida acá, los tenía como máximos exponentes (repito, quizás más antes que ahora) y un componente importante del "rock nacional" si es que eso existe.
En fin, el asunto pasa por que el grupo en sí pierde a su frontman, su cantante, segundo guitarrista y principal compositor de los últimos veinte años, todo en una sola persona. Aquel que con su sello le daba un toque distintivo a la banda, la abandona para hacer no-sé-qué-cosa, sabiendo que quedará para siempre estigmatizado. Y el grupo también lo pierde a él. Porque el que componga ya no tendrá el visto bueno de Pertusi para editarlo, ni su voz (que con los años ha cambiado, junto con la banda). Por ese lado, debo decir que Attaque 77 ya no existe para mí, al menos como tal. Me queda una larga trayectoria, varios recitales y sus discos. Pero ya fue.
Y he aquí el otro pensamiento que me aqueja. Porque el ambiente del rock despidió a una banda que arrancó de una forma, y terminó de otra radicalmente distinta. La banda de pibitos que quería gritar, en sus inicios; la banda madura musicalmente pero con ese ímpetu rebelde de su etapa intermedia (Desde "Ángeles caídos" hasta "Un día perfecto") y la banda de tipos grandes (a lo último casi cuarentones) desde el '97 para adelante. Si bien nunca perdieron un "compromiso", por lo menos desde el lado de la actitud, el grupo cambió radicalmente desde hace 12 años. Si bien entiendo que pueden cansarse de un estilo, o no quisieron encasillarse tal vez, lo veo inexorablemente como una venta. Pappo, por citar un ejemplo, tocó toda su vida rock and roll puro y duro, blues y heavy con Riff. Y nunca cambió, porque amaba el ambiente, con todos sus vicios. Lo mismo con Los Redondos y su "mística".
No puedo evitar entenderlo, si lo pienso como un trabajo (no un trabajo cualquiera, pero un trabajo al fin): cansados de apenas tocar en Cemento para, como pico máximo en esa época, 3000 personas, tomaron un camino que les permitiera tocar para mucha más gente sin necesidad de telonear. Fue el camino del rock más comercial, el camino de los hits en la Radio (en los primeros 15 años, sólo metieron "Hacelo por mí" y "Beatle"; el último disco solo tiene tres cortes de difusión). La actitud punk quedó, pero también abroquelada al espectro comercial de lo que se refiere a la "lucha" propiamente dicha: la lucha de los obreros de Zanón, la lucha contra la dictadura militar, todos ellas nobles intenciones, pero que poco tienen que ver con los temas que antes trataban (el cd "Ángeles caídos" es un fiel ejemplo de ello). También llegaron las invitaciones a festivales musicales organizados por marcas de bebidas diversas, donde cumplieron - aparentemente - grandes actuaciones, gracias al sonido demoledor que siempre los caracterizó. Eso puede hablar bien de su actitud conciliadora y respetuosa (que, por otra parte, existe) pero no de su típico comportamiento ante estos conciertos, años antes.
El grupo Attaque 77 ya no existe más para mí. Pero el A77aque de otras épocas, de los conciertos a pulmon, en canchas auxiliares, juntando alimentos no perecederos y los conciertos en la cárcel; el grupo que yo amaba, hace rato que no existe más.
sábado, 21 de febrero de 2009
Matemática avanzada para el clásico.
jueves, 19 de febrero de 2009
lunes, 16 de febrero de 2009
Por qué "Voy de líbero" banca a Fabbiani.
Los diarios deportivos nos tienen hartos con los chistes fáciles sobre este gordo. Mucho se habla en los distintos blogs que visito: que está inflado por la prensa, que levanta al equipo, que no puede jugar en ese estado físico, que ya es ídolo... Desde la TV venden una comparación truchísima con el Mellizo Guillermo, solventado por el facilísimo chiste "es que Fabbiani vale por dos".
Lo cierto es que el bueno de Cristian lleva dos partidos con River, aunque apenas sume una hora de juego entre ambos. Ese tiempo le alcanzó para meter un gol y generar otro, tirar varios chiches, aguantarla e imponer su juego. El grandote ex Lanús y Newell's empieza a hacerse querer por los hinchas de la Banda Roja.
Muchos lo criticaron por su desplante a Velez, y le achacan su falta de responsabilidad, poco profesionalismo y ser, en términos fáciles, un camarillero. Aclaro que, si yo fuera jugador de fútbol y tuviera que optar entre Velez y River (de existir la posibilidad de ir a cualquiera de los dos clubes) iría sin pensarlo a River, que hasta con todas sus miserias dirigenciales es más - en todo aspecto - que el club de Liniers, aún cuando este es un ejemplo a seguir por su seriedad. Pero a todo esto Fabbiani le agregó al pasión por los colores, argumentando que es del Millo desde chico y que soñó siempre jugar ahí. No sé si no hubiese tribuneado en caso de ir a Boca, diciendo que era fanático del Xeneize, pero no puedo mentir: me pareció genuino. Al tipo le importó poco y, en épocas de desamor por la camiseta, el Ogro se la jugó.
En el aspecto futbolístico, estamos hablando de un jugador cuyo físico actual poco menos que le impide correr. Pero no nos engañemos: cuando empezó en Lanús tampoco corría; es su forma de jugar. Lo del físico es una cuestión superflua. Les recuerdo que Riquelme, nada menos, tiene 30 años pero su físico es de un tipo de 36, mínimo. Su poco apego hacia el trabajo muscular no lo hace menos jugador, ni nada que se le parezca. Y así como está es de selección, gustos aparte. Y Fabbiani también lo es. Porque pocas veces he visto un nueve con semejante potencia y calidad en su conjunto. Puede que su poca predisposición para adelgazar sea un aliciente para no convocarlo, pero es definitivamente un jugador distinto, al que no dudaría en poner en mi equipo, más cuando el resto del plantel es el de River, que está lleno de muertos a quienes la camiseta les queda gigante.
Y ahí está el otro punto. Al bueno de Cristian no le pesa la camiseta. Entra e impone su juego: aguanta la pelota, sin foul revolea a todos sus marcadores, la pisa, junta marcas, cambia de frente, te habla, te saca del partido, se ríe, se divierte. Y como espectáculo, el Ogro te da un show extra, porque es un personaje infrecuente. Los espectadores neutrales estamos agradecidos.
En fin, por lo aquí expuesto es que banco abiertamente a Fabbiani. Y los del Olé también, porque tienen títulos de tapa asegurados por el resto de la vida que tenga el pasquín deportivo.
Lo cierto es que el bueno de Cristian lleva dos partidos con River, aunque apenas sume una hora de juego entre ambos. Ese tiempo le alcanzó para meter un gol y generar otro, tirar varios chiches, aguantarla e imponer su juego. El grandote ex Lanús y Newell's empieza a hacerse querer por los hinchas de la Banda Roja.
Muchos lo criticaron por su desplante a Velez, y le achacan su falta de responsabilidad, poco profesionalismo y ser, en términos fáciles, un camarillero. Aclaro que, si yo fuera jugador de fútbol y tuviera que optar entre Velez y River (de existir la posibilidad de ir a cualquiera de los dos clubes) iría sin pensarlo a River, que hasta con todas sus miserias dirigenciales es más - en todo aspecto - que el club de Liniers, aún cuando este es un ejemplo a seguir por su seriedad. Pero a todo esto Fabbiani le agregó al pasión por los colores, argumentando que es del Millo desde chico y que soñó siempre jugar ahí. No sé si no hubiese tribuneado en caso de ir a Boca, diciendo que era fanático del Xeneize, pero no puedo mentir: me pareció genuino. Al tipo le importó poco y, en épocas de desamor por la camiseta, el Ogro se la jugó.
En el aspecto futbolístico, estamos hablando de un jugador cuyo físico actual poco menos que le impide correr. Pero no nos engañemos: cuando empezó en Lanús tampoco corría; es su forma de jugar. Lo del físico es una cuestión superflua. Les recuerdo que Riquelme, nada menos, tiene 30 años pero su físico es de un tipo de 36, mínimo. Su poco apego hacia el trabajo muscular no lo hace menos jugador, ni nada que se le parezca. Y así como está es de selección, gustos aparte. Y Fabbiani también lo es. Porque pocas veces he visto un nueve con semejante potencia y calidad en su conjunto. Puede que su poca predisposición para adelgazar sea un aliciente para no convocarlo, pero es definitivamente un jugador distinto, al que no dudaría en poner en mi equipo, más cuando el resto del plantel es el de River, que está lleno de muertos a quienes la camiseta les queda gigante.
Y ahí está el otro punto. Al bueno de Cristian no le pesa la camiseta. Entra e impone su juego: aguanta la pelota, sin foul revolea a todos sus marcadores, la pisa, junta marcas, cambia de frente, te habla, te saca del partido, se ríe, se divierte. Y como espectáculo, el Ogro te da un show extra, porque es un personaje infrecuente. Los espectadores neutrales estamos agradecidos.
En fin, por lo aquí expuesto es que banco abiertamente a Fabbiani. Y los del Olé también, porque tienen títulos de tapa asegurados por el resto de la vida que tenga el pasquín deportivo.
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