miércoles, 20 de abril de 2011

Racing 2 - Independiente 0

Y sí. Como lo prometimos (?) llega el momento de cubrir el partido.

Ahora, no sé por dónde empezar. Tenía un video pero se grabó mal (?), así que este blog seguirá sin contenido multimedia por un tiempo más. Por lo pronto, cabe decir que se me hizo tarde. Salí con confianza, de cualquier manera, pero apurando el paso desde la estación.

El viaje transcurrió con rapidez y, al llegar a Avellaneda, lo de siempre; agarrar Díaz Vélez hasta que se corta. Ya de lejos - seis, siete cuadras - se escuchaban los cantos de la hinchada. Inconsciente a esa altura de que tenía el tiempo justo, no me apuré sino hasta las últimas cuadras. Pasé el control policial y, carnet provisorio (?) en mano, me mandé hasta la entrada.

Entrada que vislumbró más complicada de lo que esperaba. El acceso a la cancha te deja en la Puerta 3. A menos de cinco minutos de las 16.10, un grupo de socios se arremolinaba furioso ante los policías que custodiaban el acceso a la popular, luego de lo cual salían corriendo. Indagué (?) y un escueto agente de la ley (?) balbuceó "puertas 21 y 23". Quedaban a 150 metros.

Con el pique le ganaba a Usain Bolt (?) así nomás. Me acerqué hasta la puerta 21, con más presencia policial que la anterior. Unos seis efectivos armaron un cordón para impedir el paso, uno de los cuales me puso el bastón prácticamente en los dientes. Luego de unos minutos de forcejeo, de "¿Así no' tratan a lo' socio' eh, EH?" y demases (?), se nos indicó que pasáramos de dos en dos.

La cancha estaba hasta las manos. El partido no había empezado pero los equipos habían salido. Escasos minutos después, se dio giro a la redonda.

El partido empezó bastante disputado, pero sin fricción. Cuando los equipos recuperaban la pelota, tenían buenas intenciones, pero con imprecisiones al momento de dar el último pase. Toranzo no podía hacer pie en el medio y el equipo quedaba fragmentado. Así y todo pudo vulnear al fondo de Independiente con el pelotazo frontal. Así, en uno de esos, quedó habilitado Teo Gutierrez, que perdió la dividida con Assman (de gran partido) y en la segunda jugada, tras el despeje del uno Rojo, un rebote en Lugüercio casi se mete en el arco.

Se rebeló Independiente; al momento sacó un córner por derecha, de la mano del Pato Rodriguez, que tuvo un duelo intenso con Pillud en los primeros minutos. "Ya veo que en la primera que tienen va adentro y la reputa madre que los parió" (?) decía un flaco atrás mío. Muy lejos no estuvo porque el cabezazo, del payaso en contra, pegó en el travesaño. Ahí casi nos infartamos varios. Es que la defensa la tenía parda en su costado derecho, y nuestro arquero era un desastre. Pero no por mucho tiempo más iba a durar la incertidumbre. El Rojo inquietó con ese tiro de esquina, con un remate de Núñez que despejó Fernández, y con intentos tibios de Silvera. No mucho más. Por nuestra parte, teníamos espacio atrás de Fredes, con Licht y Lugüercio haciéndole el loco a Tuzzio, pero con el defensor ex River y San Lorenzo ingeniándose para abortar nuestros intentos, a punto tal que no pudimos hacer daño por ahí. No obstante, sí prosperamos por derecha, aunque sólo sacamos centros y algún corner.

El partido era el de dos rivales midiéndose, a ver cuál bajaba la guardia. Pregunté cuánto faltaba, bajó un "Salí del vestuario Toranzoooo" y el Pato se ve que escuchó (?) porque en la primera que tocó para adelante (fue todo para el costado o para atrás, salvo un buen par de cambios de frente), se la dio a Teo que, a pesar de un primer tiempo sacrificado, se iba en debe, principalmente por quedar en offside tantas veces. No obstante se llevó los aplausos por su maniobra, ya repetida hasta el hartazgo y no es para menos. Resolvió con brillo, como los que saben, lo mismo que hizo Hauche (con huevos pero barullero hasta ahí). La gente se vino abajo. Lo grité como un desesperado, mientras me abrazaba y devolvía miradas con otros locos del carajo (?) que lo gritaban con el mismo énfasis que yo.

Y así se fue el primer tiempo y el ahora cortísimo entretiempo. Cantos contra Independiente y esperar a ver cómo se daba el trámite del partido. "Hay que hacer otro" coincidíamos todos "o estos hijos de puta si se despiertan nos hacen seis" (?).
La primer impresión, ya a los cinco minutos, es que el gol les había pegado fuerte. Ya no mordían como antes, Yacob además creció (tuvo un partido impecable) y eso le dio empujón a Toranzo. Sabemos cómo es cuando el Pato está enchufado. Asímismo, la zaga confirmó su buen partido cuando el Pato Rodriguez se pasó a encarar a Cahais, justo el mejor del fondo. No lo pasó nunca. Nos hicimos un festín con Hauche asentado en la derecha, encarando a los centrales mano a mano, aprovechando su lentitud. Aunque con Lugüercio y Licht, pudimos romper por el otro costado, de la mano de Cabrera (ingresado en el entretiempo) que es un 8 sin marca.
Tuvimos varias chances de liquidar el partido, y ninguna entraba. La tribuna, aunque alegre por el buen rendimiento, pedía a gritos un gol que calmara la ansiedad, más sabiendo el historial negativo que tenemos contra Independiente. El remate de Pellerano (que intentó pero no le salió una) fue un reflejo de lo que podía pasar. Hasta que llegó el gol de Teo, otra vez al final. Licht, en su enésimo desborde lo habilitó, así como Assman impidió el enésimo gol (fue la figura de su equipo), aunque no pudo tapar el cabezazo.
Fue la sentencia de un partido que ganamos desde el primer minuto del segundo tiempo. Un alud de calma para todos y el "si fuéramos otro equipo esto era un papelón" (?) y otras yerbas. Quedaban unos minutos para el "oooole" y fue lo último. Los hinchas del Rojo se fueron, y casi cuarenta (!) minutos más tarde, pudimos salir.



Ah, y la vuelta un garrón (?).

(Dedicado a los hinchas incondicionales de VdL (?), por más laguneros que seamos),

sábado, 16 de abril de 2011

Quien les escribe está al horno con la facultad. Mas no desesperen amigos (?), que mañana viene el post de la cobertura desde el estadio, del Clásico de Avellaneda.
Gracias por su paciencia.-

PD: Si perdemos no hay post (?)

miércoles, 23 de marzo de 2011

La vida no vale nada.

"...La vida no vale nada
si escucho un grito mortal
y no es capaz de tocar
mi corazón que se apaga..."

"...La vida no vale nada
si cuatro caen por minuto
y al final por el abuso
se decide la jornada..."

Pablo Milanés lo dijo en 1975.

Ramón Aramayo falleció el pasado Domingo 20 de Marzo, en marco del partido entre San Lorenzo y Velez. Furiosos por el incidente, los hinchas del Ciclón iniciaron disturbios y el partido fue postergado. Se juega sin público esta semana. Hasta aquí este párrafo podría figurar en la edición virtual de un diario. Todo muy bonito y prolijo. Como en esta nota, y en esta otra, o por qué no en ésta.


Ahora estamos todos enojados. Soltemos la lengua. ¿A quién culpar de todo esto? El público es demasiado incivilizado para que no haya policías, y muchos de ellos son barrabravas. Si éstos no estuvieran solventados económicamente por sus propios clubes, definitivamente no irían. Asímismo, de acuerdo a los antecedentes que tienen, deberían estar presos. Los policías, de cualquier modo tampoco son civilizados y dan sobradas muestras de incapacidad para los (no) operativos, por falta de instrucción que puede a deberse a falta de presupuesto. Y ni toqué el tema de las zonas liberadas. La violencia en el fútbol es multifactorial, un cóctel explosivo de corrupción e intolerancia.

Tristemente, es normal que hechos como estos queden atrás, y que la vida siga. El olvido como indulto colectivo. Se abren causas, que en la enorme mayoría de los casos nunca se cierran. Las medidas siempre las toman otros, pensaba yo. Y asumiendo que es el fútbol un reflejo de nosotros, y que por ende lo hacemos entre todos, hay que actuar. Acaso hay una postura más activa que tomar para que esto cambie. Pedir seguridad, queda demostrado, es totalmente en vano cuando aquellos encargados de brindarla, son sospechosos de homicidio y culpables a viva voz, de innumerables afrentas contra los hinchas. Más cuando ante los partidos de alto riesgo, la medida es poner más policías.

Muchos escribimos tratando de llevar no la razón, sino la reflexión. Pero a cuántos vamos a llegar, es una incógnita. Además, dudo que alguien- al que por otro lado, no puedo convencer de nada - dispuesto a matar por una camiseta lea este blog. Y los lectores, no creo que lleguen a ese extremo jamás. Al dueño de la pelota, no se la vamos a poder sacar.

La única alternativa sería una bronca general. Una movilización. Que no vaya nadie a la cancha. Y tendría que ser una iniciativa totalmente espontánea.

Eso jamás va a suceder.

Y los motivos serían válidos: ¿Por qué no puedo ir a ver un espectáculo? Que se encarguen los que se tienen que encargar. Es así como miles y miles van (vamos) a ir a ver al nuestro, el Domingo que viene. El círculo se perpetúa, como si diéramos el brazo a torcer ante la violencia y nos sentáramos a esperar a que pase otra vez, sólo para acordarnos de nuestra inercia morbosa cuando escuchemos el nombre del flamante desgraciado. Víctimas pero también cómplices. Y en estos días la tele va a olvidar.

sábado, 19 de marzo de 2011

Sssunescándalo sssunabuso!

(NdR: Lo que voy a escribir está empañado por la parcialidad, por la camiseta. Si usted es hincha de otro equipo, lo invitamos a que viste la sección "De frente" y encontrará similares arrebatos de cabezas de termo de su mismo color. Muchas gracias (?))

Son días de dicha para la Academia. La realidad del club dista de aquella de 2008 - que incluyó promoción - y de la mano de un plantel sostenido en el tiempo, un trabajo sobrio del cuerpo técnico y un crack que hoy no está, solventa más que nunca la ilusión de sus hinchas, cuándo no, y se ve puntero de este torneo. Aunque no logre ganarlo, también importa el método: Racing, podría decirse, está jugando el mejor fútbol de sus últimos diez años.

Entonces, repasemos: Buen fútbol, seriedad institucional y buena salud económica. Estamos para irnos de putas (?) entonces.

Así las cosas, mañana enfrentan los de Russo al gran equipo nacional, Estudiantes de La Plata. No es intención de este post juzgar el futuro del torneo luego de este partido, incluso sabiendo de la antimufa (?) de la que este blog hace gala desde hace dos años.
Rige para este Domingo un bono por el "día del Club". ¿Qué significa eso? Para ir a ver el partido hay que pagar cuarenta pesos extra.
Podría empezar ahora un rapto brutal de indignación blogueril (?). Lo hacen ahora que va a estar lleno. Cuarenta pesos es demasiado por un bono, casi duplica el valor de la entrada. Estuvieron esperando una chance así para recaudar, etcétera.

Por otro lado, el club vivió un gran progreso desde las elecciones, y estos bonos son estatutarios: es decir, por reglamento sólo pueden implementarse en dos partidos al año. Viendo el trabajo que se hizo en la institución, y que hemos pagado para ver al Racing de Caruso (?), es "un vuelto".

Pero de cualquier óptica, también es cierto que es una jugada sucia de los dirigentes, que no comen vidrio y saben que la gente va a pagar lo que pidan, porque es el de mañana un partido que puede ser crucial para las aspiraciones de pelear el torneo.

Es un vuelto y un abuso. Cosas que sólo podrían pasar acá.

jueves, 17 de marzo de 2011

Referente.

Vuelvo al ruedo. No sé cuánto me cueste que vuelva la enorme (?) cantidad de lectores que tenía antes, pero VdL no ha dejado de existir, aunque tengamos un pasivo de 33 millones de pesos (?).
Mientras tanto, agradezco a Andrés el apoyo y la buena onda para suplir mi ausencia. Sabe él que su pluma (?) siempre es bienvenida en esta página.

Por lo pronto, este último tiempo estuve buscando algún tema que llamara mi atención para escribir. No me siento bien haciendo un cómodo resumen de la fecha, habida cuenta de que eso ya se hizo acá; aunque son pocos los temas que no se han tocado en esta órbita del balompié (?) que es VdL.

Es así que, casi por casualidad, hoy encendi la TV minutos antes de salir de casa. Vi en TyC una cámara del entrenamiento de River. Luego de un encontronazo mínimo, el Pelado Almeyda se calienta con Mauro Díaz e insólitamente, lo agarra del cuello. Otro compañero los separa y la cosa no pasa a mayores; prosigue el entrenamiento. En diferentes canales luego escuché voces sobre lo ocurrido.

Ahora bien, no sé cuánta tinta se habrá gastado en este incidente. Evidentemente ha de ser mucha. O no (?), bah; no es necesario, en este periodismo deportivo, que haya cantidad industrial para encontrar deficiente calidad. Diría, más bien todo lo contrario. Esta nota como tantas otras del Olé, si bien no particularmente vulgares, exponen, más que al bueno de Matías Jesús, al redactor de la misma.

La nota me parece un poco confusa. Muy probablemente sea mi mentalidad podrida (?), pero advierto una sutil mala leche para el ex ex (?) jugador de la Banda. Digo sutil porque la encuentro hábilmente disfrazada en el título. "La juega de líder" no es un título con la contundencia que suelen tener (cuando quieren) los títulos del diario. El mismo verbo lo delata: Almeyda la "juega" de lider; se hace el líder. Si habláramos de Palermo, ponele (?), se hablaría de impronta, o prestancia, palabras que suenan más lindas (?) y se le agregaría "un nuevo capítulo a su vida de película".
El "ni bien sacó los dedos del cuello de Mauro Díaz" es hasta cómico. Pobre Mauro che, le debe doler ahora, vayan a hacerle un reportaje a la casa. Ahora qué malo el Pelado, y qué cagón, meterse con "un pibe, que en el mano a mano, no daba con el peso que el Pelado tiene en el plantel y en la gente"es una canallada, por favor. Le hubieras dado un guantazo a Carrizo de guapo, así le pagaban doble aguinaldo a todos en la redacción.

El cinismo sutil prosigue luego del punto y aparte. No éste, el de la nota boludos (?). Miren cuánto espacio se toma el redactor para cuestionar al oriundo de Azul su actitud de aclarar los tantos con ellos. Almeyda pone la cara (cuando Riquelme criticó a mil y un compañeros y Verón llegó a borrar jugadores, caso Iberbia o Matías Sanchez) y admite su error, algo visto una vez cada mil años en el fútbol argentino, y el periodista igual lo critica. "Ah, pero quién sabe qué hubiera hecho si no hubiese estado ahí la cámara". Y no, no lo sabremos nunca, pero el tipo sale a reconocer su error y, en vez de reconocer su gesto, le achacan una cierta "impunidad" que le da connivencia a Almeyda para, supuestamente, hacer lo que se le cante en los entrenamientos, y se explica la aparición del capitán de River en los medios con que "era lo que tenía que hacer": todo el mundo lo vio en televisión. Y como si fuera poco, no te alcanza con pedir disculpas Jesú (?), igual te equivocaste, reza el final del breve artículo.

Ahora bien, y sin defender para nada la actitud de Almeyda, me preguntaría, ¿Quién es este tipo, y qué atribuciones se arroga para venir a escribir una cosa así? Habiendo leído y escuchado que le pidió disculpas a su compañero, a quien realmente interesa este hecho, la actitud de Almeyda toma dimensión por su nobleza y por la exposición que el amarillismo le da a boludeces como estas.

Noticias donde no las hay, en fin. Como siempre.

martes, 8 de febrero de 2011

Cuando no está el gato...

 Los ratones bailan. Y sí: los lectores encontrarán un doble sentido en nuestro título, dado que se dieron dos hechos que confirman por duplicado el saber popular: Argentina, aprovechando la ventaja numérica desde el vestuario y la frustración permanente de Neymar – producto de un muy buen trabajo de la defensa albiceleste en general y de Tagliafico en particular – derrota en un chivo partido del Sudamericano Sub-20 a Brasil. Y, en un evento mucho más importante para el devenir de este blog y la vida cotidiana de sus adeptos (?), el autor se está tomando unas muy merecidas vacaciones: su (nuevo) servidor desea fervientemente no bastardear tanto trabajo. Los partidos de la selección contra camisetas amarrillas comienzan a ser yeta, entonces.

 

Escribo en este momento para no guiarme por los resultados que se vean, a la postre, luego del partido contra Uruguay de hoy a la noche. La selección Sub-20 ha realizado hasta aquí un trabajo de menor a mayor, destacándose a partir de individualidades que supieron asentarse en desmedro de un trabajo colectivo poco aceitado, abiertamente ineficiente en un principio que mejoró ante Brasil al punto de poder decir “sólo falta un conductor” (Boca adquiere a Erviti, los hinchas de River prenden velas por D´Alessandro, All boys confía en un Ortega en el ocaso de su carrera; en fin, realidad permanente en el fútbol argentino, pareciera).

 

Si hay algo que se pareció siquiera a un conductor durante los partidos contra Chile y Brasil, fue el pequeño Iturbe: no quiero detenerme en él puesto que la grandeza de sus jugadas habla por si sóla. Con un pasado en un club de la primera de Paraguay con sólo 16 años, y siendo sparring del Mundial, queda claro que este chico tiene mucho para dar: su gambeta y frialdad ante el arco cerraron, consecutivamente, el partido contra Chile y Brasil. Gracias, pibe, seguí vacunando a la Verdeamarelha (?). Pero es digno de análisis la estructura del resto del equipo, y los factores que se destacan en esta nueva camada de jugadores que heredarán o no los pergaminos de una Mayor que, honestamente, entiendo de lo mejor en los últimos 15 años (a excepción de  los laterales, claro está).

 

Destape de la Pulguita aparte, asumo que gran parte del orden táctico que ganó la selección a lo largo del torneo se debe a dos factores fundamentales: la garantía absoluta que Andrada (al que sinceramente me encantaría ver en el Mundial Sub-20 y Juegos Olímpicos) ofreció en el arco sirvió para crecer en lo defensivo en un equipo que, de movida, parecía absolutamente desorientado. Se puede aplaudir también el trabajo del cuerpo técnico, pero la mejoría de Battaglia resultó obvia al ver las salidas desde el fondo; y esto por no mencionar, en el último partido, una habilidad para ubicarse en la cancha destacable para unos jóvenes valores que empiezan a transitar su carrera en el fútbol: hubo una inteligencia desmesurada de Tagliafico (a quien en la previa le tenía más lástima que a las incorporaciones de River Plate compadecía) para neutralizar a la estrella de Brasil, quien pasó más tiempo quejándose desde el piso que jugando y ganó muy merecidamente una tarjeta amarilla sobre el ocaso del encuentro. También se destacaron sus compañeros de zaga, quienes evidentemente no se percataron de que habían salido del vestuario hasta el décimo minuto del segundo tiempo, pero por el resto del partido la descosieron.

 

En los ingresados en el segundo tiempo, y durante el torneo en general, caben destacar dos factores. Mauro Díaz, precozmente tildado de pecho frío por la San Martín, entro con la cabeza bien iluminada para manejar criteriosamente el balón en un partido que no permitía margen para los errores, con Brasil buscando incansablemente el arco argentino y la albiceleste abusando del pelotazo a Iturbe-  Funes Mori (y luego Ferreira). Y hablando del chico de Banfield nacido en Lomas de Zamora, Chuky realizó un muy correcto trabajo durante el certamen,  sabiendo desbordar en los momentos precisos y tirando buenos pases. Salvando los obvios, me quedo con Andrada y Ferreyra entre mis favoritos: lo único que no entiendo de Facundito es si su idea es jugar de delantero de área nato (y Wikipedia no me ayuda), dado que se ha encargado de demostrar también que está muy verde en lo que a definición se refiere. Por lo demás, resulta muy agradable a la vista su inteligencia para arrastrar marcas con la pelota en los pies, y su claridad para optar entre pase y tiro al arco, concepto que no pareció aflorar en la cabeza del delantero de River: Rogelio, considerate en deuda (?).

 

Cierro el post deseando fervientemente una victoria ante Uruguay, rival difícil en la previa: esta selección, al menos por la mejora exponencial que ha mostrado, merecería un lugar en los Olímpicos. Y dejo a criterio de los lectores el paso por el blog en el próximo mes, en el que estaré bastardeado reemplazando al autor original (repetimos).


- Andrés

 

viernes, 31 de diciembre de 2010

Se fue el 2010.

De más está hacer un balance como el que hicimos la última vez. Sobre todo porque tendría que haber empezado hace tres días.

Sólo decir desde mi cómoda mecedora (?), que este año me pasó volando, a diferencia del 2009 cómo lo despreeeciooo (?). Me fue bien en lo académico. Y lo digo por la facultad y por Giovanni Moreno, eh (?). La política recrudeció, hasta que murió Néstor Kirchner y cambió todo, aún no sé para qué lado. Pasó el Mundial (hace casi seis meses), nos ilusionamos, no nos comimos el chamuyo de Alemania, puteamos a Otamendi en 40 idiomas (?), una vez más caímos dos partidos antes y nos dolió como siempre...

Son muchas cosas. Para repasar todo tendría que haber hablado de todo aquello sucedido en el año en su momento. Él cumplió la consigna.

Por lo pronto, hoy es día de alzar la copa, mirarse a los ojos y desearse el bien como sólo la última semana de Diciembre puede lograr. Espero de corazón que su 2010 haya sido un buen año y que el 2011 sea mejor, para todos.

¡Felicidades!