viernes, 1 de julio de 2011
Argentina 1 - Bolivia 1 (Copa América 2011)
Pero preferimos ir a los bifes. Si acaso eligiéramos ir al ritmo del equipo de Batista, este post nunca terminaría (?). Muy lento el conjunto nacional, abusando del toqueteo y retrocediendo constantemente ante la feroz marca boliviana, que ponía dos o más hombres en cada albiceleste que tuviera la pelota. Argentina trató de abrir la cancha, apostar al desborde, sea con el mano a mano (Tévez por izquierda, Lavezzi por derecha) o asociando a los extremos con los laterales, que pasaron poco al ataque. Messi trató de romper líneas, pero cometió el error de casi siempre: retrasarse mucho a buscar la redonda. Banega y Cambiasso, los encargados de llevársela, estuvieron desordenados, sin acoplarse al bloque de Mascherano, y trasladando la pelota demasiado, incluso haciendo trayectos grotescos (Cambiasso corriendo en diagonal para las bandas, Banega tratando de apilar conos), y no pudieron asociarse al Diez. Habida cuenta de la impericia para penetrar a una férrea defensa Verde con esos argumentos, el equipo no buscó otras variantes y, por momentos, parecía que quería meterse al arco con pelota y todo. Bolivia, por su parte, se plantó a especular desde un primer momento, y apostó a que Moreno le copara la parada a Milito y Burdisso, bancando los pelotazos frontales. Perdió prácticamente siempre. Los tibios intentos de salir por el medio, los abortó Mascherano, quien por el resto estuvo impreciso y abusando de esa mala costumbre que tiene de abrir con pelotazos muy jugados. Apenas tuvo la Chechoneta (?) un remate de Tévez tras una apilada de Messi, pero no vulneró - y por momentos ni siquiera trató de hacerlo - el arco de Arias.
Una lectura sencilla del partido es que faltó juego. Batista por juego entiende dos cosas, "Barcelona" y lo que hace Messi. Entonces, lo que faltó es que Messi tuviera libertades. Una forma fácil de dar libertad a un jugador, liberarlo, es ponerle al lado tipos que jueguen su mismo juego. Dejemos de dar vueltas: debió entrar Pastore. Salió Cambiasso - de mal partido - y Entró Di María para tratar de abrir la cancha. El ex Central debe ser titular; es el único jugador de la lista de 23 que entiende que tiene a Messi al lado, y le marca el pase en cortada. Es lo más parecido a un ladero que ha tenido el astro del Barcelona en la Selección. "Fideo" (?), no obstante redondeó un complemento opaco, aunque trató de desnivelar con su gambeta vertical. Lavezzi mostró con creces que no es un jugador para la Albiceleste, tirando centros a la tribuna, siendo cabeza de termo (?) y aportando el mismo barullo que Tévez. Messi retrocedió muchísimo más, y se perdió en el medio del conjunto boliviano. Conjunto que llegó al gol casi por accidente, después de un corner corto y un gran taco de Edivaldo, que Banega sacó en la línea y luego volvió a meter (?). Bizarro fue el control de la pelota del ex Boca, que vio mermada su confianza y se perdió del partido a partir de ahí. Argentina, por lo general, ante estas situaciones suele ir al frente de guapo, atropellando. Hoy, ni eso, la misma displicencia del primer tiempo, como si fuésemos nosotros los que íbamos 1 a 0 arriba.
La cara del equipo la cambió el Kun Agüero, que pide a gritos la titularidad. El comegordas (?) tocó la pelota tres veces. La primera, un remate al arco, y ya fue más que Lavezzi, a quien sustituyó. Y luego, marcando el empate casi media hora después del gol de los de Quinteros, después de un centro pasado y un muy buen pivoteo de Burdisso. Antes, Bolivia tuvo la chance de liquidar el partido, pero Romero batió a Moreno Martins en dos ocasiones, la primera esperándolo muy bien, y la segunda tapándole el arco con todo el cuerpo. Bien por el uno, que estuvo, de cualquier manera, flojo con los pies.
No es un post muy largo porque no se puede hablar mucho más de lo que nos mostraron los dos equipos. Uno, pobre pero conciente, marcando bien, apretando las líneas, y viendo qué onda. Y otro, pobre e inconciente, desconectado, sin luces, sin profundidad, ni orden. Sin nada. Eso dejó nuestro debut, nada.
Romero (5.5): nada que hacer en el gol, evitó el segundo. Mal con los pies.
Zanetti (4): cerró el sector ante un rival que no atacaba. Pasó poco al ataque.
Burdisso (5.5): le ganó a Martins junto con Milito. Asistió bien a Agüero en el gol.
Milito (5): siempre salida clara, sin apurarse. Correcto.
Rojo (4): muy barullero. No sufrió por la banda.
Mascherano (5.5): muy regular, recuperando y contagiando. Mal en los pelotazos.
Cambiasso (3.5): No aportó ni la inteligencia que lo caracteriza ni manejó los tiempos. Se fue en el entretiempo.
Banega (4): trató de ir al frente. El gol en contra lo sacó de partido.
Lavezzi (3): El peor. Resolvió mal las que tuvo y se dejó llevar por los nervios.
Messi (4): Arranques en el primer tiempo, y algunos buenos pases entre líneas. Otra vez en deuda.
Tévez (3.5): no trascendió. Sólo un remate al arco en 90 minutos.
Di María (4): empezó con dos buenos desbordes, y por gambetear de más la perdió. Cuando el partido pedía eso, se apagó. Se entiende con Messi.
Agüero (6): Figura. Tocó tres veces la pelota, e hizo todo lo que había que hacer. Gol incluido. Pide minutos.
jueves, 30 de junio de 2011
Del pozo y los buitres.
Se escribieron kilos y kilos de hojas de papel, y se leyeron notas de lo más variopintas. Estuvieron los que analizaron los partidos. Los que se acordaron que Belgrano ascendió y dijeron "che, River no jugaba solo". Los que redactaron diatribas virulentas contra todo y contra todos. Es así que el lector, acaso, llegue a VdL hastiado de este tema. Pero quisimos dejar pasar un tiempo breve para poder empaparnos de todo lo dicho, ver la situación con objetividad, y ha llegado el momento (?): vamos a hablar de River.
Antes que nada, y entendiendo que cada quien cosecha su siembra, vamos a asumir que esta situación empezó a gestarse más atrás en el tiempo. El promedio que condenó a River es la sumatoria de sus últimas temporadas en primera división. Son seis torneos, de los cuales el más lejano en el tiempo es el Apertura 2008.
Este torneo al que hago mención, ganado por Boca Juniors en un recordado triangular (con Tigre y San Lorenzo), para VdL el peor torneo corto de la historia. Durante aquella etapa, Simeone - DT vigente - realizó profundas modificaciones en el plantel, que hicieron mella inmediata en su rendimiento. Partidas importantes como las de Carrizo (valuarte del título conseguido), Abreu, Ortega y Alexis Sanchez, más refuerzos de muy mal rendimiento (Quiroga, Salcedo, Galmarini, Robert Flores; volvió y se quedó Barrado), sumados a otros lastres que permanecieron en el plantel - Abelairas, Cabral, Merlo, Archubi, Rosales, Andrés Ríos, Ponzio, Villagra, ¡Bingo! (?) - fueron determinantes: River finalizó en la última colocación, extraño para el que era el defensor del título, y Simeone renunció sin completar una rueda, cinco fechas antes del final y luego de quedar afuera de la Sudamericana, contra Guadalajara. Gabriel Rodriguez ofició de interino hasta la finalización y la vergüenza consumada de una primera rueda de 14 puntos. Lapidario.
Para arreglar las cosas ante la debacle futbolística que vislumbraba, Aguilar y los suyos tomaron medidas urgentemente. Contrataron a Gorosito (?). En aquel verano del 2009, partieron Salcedo, Ponzio, Tuzzio y Omar Merlo. Llegaron Mariano Barbosa, Fabbiani y el muñeco Gallardo. Aquél clausura, que galardonó a Velez pero es recordado por el Huracán de Cappa, tuvo a river octavo, finalizando una campaña de 27 puntos, pero con malos rendimientos y prematuramente eliminado de la Libertadores, perdiendo partidos increíbles contra Universidad de San Martín, cuando Gerlo jugó de 9. River cambió una campaña de 71 puntos (la de los torneos del Passarella DT) por una de 41, y descendió diez puestos en los promedios. A esta altura, eran varios los críticos de la desgastada gestión de Aguilar, que llevaba ocho años, entre los que destacaba el mencionado Daniel Passarella, otrora técnico del club durante la gestión. Los golpes en la prensa eran cada vez más duros y la interna recrudeció.
Aún con Pipo como entrenador, el equipo encaró la siguiente temporada, advertido de su baja en el promedio, pero no actuó en consecuencia. Para aquella temporada llegaron Paniagua, Cohene Mereles, Ortega, Nico Navarro y Almeyda, que volvía a la actividad luego de un parate de casi cuatro años. Partieron, hablando de nombres importantes, Falcao y Augusto Fernandez. River empezó y terminó mal aquel torneo. Gorosito dejó el club en octubre, apenas en la séptima fecha y fue reemplazado dos días después por Leonardo Astrada. El Negro apostó a los pibes, puso la cara, pero no pudo torcer el rumbo de un equipo que consiguió escasos 21 porotos jugando realmente muy mal. Sin dudas este mal torneo influyó en gran medida en las elecciones en el club. Un desestabilizado Aguilar opuso un candidato mediocre (D'onofrio) a un Passarella que realizó una extensa campaña mediática y fue atacado por lo bajo por el oficialismo. El ex capitán de River y la Selección ganó un comicio polémico por seis votos luego de un recuento.
A ver, repasando todo esto, Passarella recibió un club golpeado en lo económico, donde se cobraron hasta recitales por adelantado, y de mal rumbo deportivo (acumulaba tres torneos malos y tenía un plantel horrible). Aún cuando no es mi interés defender al Kaiser, sirve todo este ejercicio de memoria para dar cuenta qué rol en la historia ocupa esta comisión directiva y en qué circunstancias asume el cargo.
Aquí podemos empezar a evaluar las verdaderas dimensiones de la responsabilidad de cada cuál en lo que terminó siendo una tragedia. River arrancó el 2010 aún con Astrada en el banco. Llegaron para aquel torneo Canales, Rodrigo Rojas, JM Diaz y Ferrero, mientras que Cohene, Paniagua y Fabbiani abandonaron el barco. Astrada, aún haciendo pretemporada, no pudo revertir la situación ni lavar la cara de un River que perdió muchísimo de local, y terminó partiendo en Abril, luego de la fecha 14. A Passarella se lo criticó por no cumplir con su palabra y rescindir antes de tiempo el contrato del Negro, que había sido contratado por la anterior gestión. La primer apuesta verdadera de la comisión directiva que maneja los hilos hoy en día tenia nombre y apellido: Ángel Cappa. Ramón Díaz sobrevoló Nuñez desde el primer día, pero nunca llegó.
El bueno de Ángel finalizó el campeonato vigente lo mejor que pudo, más concentrado en planear lo que sería la temporada siguiente, donde River se jugaba, ahora sí, una parada brava por el descenso. Otra vez el millonario redondeó una temporada pésima (43 puntos) mientras se le iba una de 66. A sabiendas de esto, se realizó una gran erogación de dinero para reforzar el plantel. Llegaron refuerzos que serían en su mayoría titulares: Carrizo, Maidana, Arano, Ballón, Román, Caruso y Pavone, mientras que partieron más de 11 jugadores, entre los cuales estaban Ahumada, Cabral, Canales, Gallardo, Galmarini, Navarro, Quiroga y Villagra.
River jugó un buen inicio de torneo, pero se pinchó y, luego de una seguidilla de malos resultados, Cappa dejó el equipo luego de campañas aceptables en los números, una fecha antes del superclásico. Aquí aparece la figura de JJ Lopez, que asumió en plan de interino pero la historia quiso que se quedara. Aquel torneo, River consiguió un increíble cuarto lugar, con buenos 31 puntos y varios puntos altos en el equipo en formación (Carrizo, Maidana, la aparición de Lamela). Se debía afrontar con cautela el siguiente mercado; era clave no desmantelar el equipo y, acaso, traer refuerzos para dar variantes a un plantel que parecía corto. Habiendo hecho un gran gasto el semestre anterior, River no hizo grandes movidas, acaso pecando de confiado, y sólo llegó al club Bordagaray.
El resultado es el que conocemos todos. Un gran arranque en los números, flojo en el fútbol mostrado, conservador, rácano. Luego, acaeció una serie de malos resultados y una merma en la confianza del plantel; el gol en contra de Carrizo puede verse casi como una bisagra. De atrás para adelante el equipo perdió seguridad, se volvió endeble y consiguió miserias en las últimas siete fechas. Aquí empezaron a hilvanarse distintas teorías, particularmente luego de la pelea entre el tío Daniel (?) y Julio Grondona, que fue terreno fértil para las elucubraciones de periodistas y no tanto, sobre cómo estaba todo arreglado, cómo se ponía la lupa en los arbitrajes, etcétera. Fue, en los bifes, una campaña de 57 puntos para el Millonario, con clasificación a la Sudamericana incluida, pero insuficiente para levantar el fardo de las dos anteriores. La promoción con Belgrano fue todo sobre River. Aunque se enfrentaba al mejor equipo del momento del Nacional B, siempre se trató de River. El Pirata hizo su laburo bien, jugó con la presión de manera notable y dio un batacazo del que se hablará en cincuenta años.
A partir de ahí, lo que vemos hoy en todos los diarios. Aún a horas del inicio de la Copa América, River fue noticia por su tragedia, por los incidentes serios, la suspensión de su estadio, la quita de puntos, la designación de Almeyda. Los ataques dirigidos a Passarella recrudecieron (links 1, 2, 3). Aparecieron candidatos de la oposición: D'onofrio en televisión, al igual que Caselli, criticando duramente al actual mandatario. También hablaron los históricos, siempre en contra suyo. Hoy, la novedad pasa por escuchar cómo los mails que llegan a Indirecto u otros programas de TyC, con sugerente coincidencia, atacan a la comisión directiva, y por ver cómo la llegada de jugadores-hinchas se ve truncada, siempre por la soberbia de Passarella. Justo que los necesitás ahora, Kaiser, porque se ve que hace un año River no necesitaba una mano del Chori Dominguez, Lux o Cavenaghi...
Cada cual puede sacar sus conclusiones. Nosotros somos de los que pensamos que una inmensa mayoría de la culpa es de Aguilar, sus corruptos laderos, raíz directa del armado de planteles mediocres (en connivencia con los técnicos) que llevaron a River a encarar esta última temporada con un promedio de 1,105. Pero no por eso podemos desentender la responsabilidad de la actual comisión en bartolear el Clausura sin traer refuerzos y en no echar a JJ Lopez cuando era necesario un volantazo luego del superclásico.
No obstante, acaso por las notorias segundas intenciones de quienes hoy critican - algunos luego de un ostracismo de años - no puede VdL sino bancar al actual presidente del club de Nuñez. Si te banca el Dié, por qué nosotros no (?). Están, también los que piden la renuncia, o acaso un plebiscito para ratificar la validez de la dirigencia, elegida democráticamente. Quién puede, acaso, negar que estos reclamos tienen razón, por los logros nefastos del fútbol del club este año.
Tristemente, hoy lo único cierto es que River afronta una parada brava, la peor de su historia, con todos tirando de la misma soga, en direcciones distintas.
martes, 28 de junio de 2011
Arranca la Copa América.
Cabe recordar la lista de convocados:
ARQUEROS: Juan Pablo Carrizo (River Plate), Sergio Romero (AZ Alkmaar, Holanda) y Mariano Andújar (Catania, Italia).
DEFENSORES: Ezequiel Garay (Real Madrid, España), Pablo Zabaleta (Manchester City, Inglaterra), Nicolás Burdisso (Roma, Italia), Gabriel Milito (Barcelona, España), Javier Zanetti (Inter, Italia), Nicolás Pareja y Marcos Rojo (Spartak Moscú, Rusia).
MEDIOCAMPISTAS: Esteban Cambiasso (Inter, Italia), Javier Mascherano (Barcelona, España), Lucas Biglia (Anderlecht, Bélgica), Ever Banega (Valencia, España), Fernando Gago (Real Madrid, España) y Javier Pastore (Palermo, Italia).
DELANTEROS: Lionel Messi (Barcelona, España), Angel Di María y Gonzalo Higuaín (Real Madrid, España), Carlos Tevez (Manchester City, Inglaterra), Sergio Agüero (Atlético de Madrid, España), Ezequiel Lavezzi (Napoli, Italia) y Diego Milito (Inter, Italia).
Para seguir con la tónica de Batista, la lista está hecha como el orto (?). Pero hay buen pie, hay talento, y esperemos que haya trabajo para conseguir la gloria de este título que nos es esquivo hace dieciocho años.
El viernes viene el clásico post sábana. Aquí estaremos en VdL, haciendo lo único que mejor sabemos hacer: hablar de fóbal.
jueves, 23 de junio de 2011
Así pierden todos.
Por otro lado (me parecen suficientes líneas para alguien que quiere que su club de toda la vida descienda), la gente así, no ayuda. Entiendo el miedo a descender, y entiendo toda esta bronca. La bronca con Passarella y los dirigentes actuales, con JJ - Jonca Jonca (!) - López, es lógica por ser ellos los responsables más cercanos en el tiempo, los que manejan los hilos del club al corriente. No creo humildemente, que sea de ellos la culpa (cuando mucho una parte menor), habida cuenta del desaguisado y el vaciamiento que hubo en los ocho años previos. Se hizo todo mal, y éste es el precio.
Pero, por lo pronto, no están haciendo lo que hicieron durante el campeonato (no todos, eh (?)) y hoy importa más que nunca: alentar. No digo un aliento ciego, irracional, de eso se encarga Racing (?), pero sí un apoyo asumiendo la situación crítica y dar un marco más favorable para la dura tarea que se avecina. O quedarte en tu casa o encerrarte. Cualquier cosa, menos hacer semejante desastre. Eso es hacerle el juego a los nervios, transmitir el ánimo crispado, que está todo como la mierda (?) en definitiva, agregar más leña al fuego que hoy, más que nunca es un árbol que todavía no ha caído.
miércoles, 22 de junio de 2011
sábado, 18 de junio de 2011
De la actitud de Buonanotte y el partido de River.
Pero no puedo evitar pensar que el accionar de Buonanotte no es el mejor en la situación del club. Quiero dejar en claro que Buonanotte es un caso especial: una gran promesa Millonaria postergada (no quiero decir "trunca") por un inesperado y trágico accidente personal. Entiendo que no debe ser fácil y no quiero ni soñar con ponerme en su lugar, desde el cual ha sabido componerse y tratar de hacer lo mejor para él: proseguir con su carrera.
A partir de su vuelta, el Enano no pudo reencontrarse con su mejor nivel. Asímismo, la llegada al banco Riverplatense de Juan José Lopez (J-Lo (?) para los amigos), lo relegó al banco de suplentes, y la consideración del cuerpo técnico vigente en Núñez para con él fue bajando y bajando con el correr de las fechas. La frase "evidenció su fastidio" empezó a aparecer en muchas notas periodísticas que trataron el tema. Hoy la relación parece estar rota y Buonanotte se aleja del club que lo formó casi por la puerta de atrás, rumbo al Málaga.
Un análisis netamente futbolístico puede darle la razón al técnico. Los desempeños del de Teodelina no fueron los mejores y, en un conjunto lejano a la historia de River, no pudo afianzarse de titular, para desgracia de los hinchas; su talento podría haber sido de gran ayuda. El gran asunto a revisar es el manejo de la situación. Un pibe convaleciente (estuvo casi ocho meses parado), emocionalmente frágil, en un club grande, en el que la adaptación no existe. Uno tiene que entrar y rendir, o sale. Y recrudece esa tendencia en momentos como este, cuando realmente no hay tiempo para esperar a cada individuo. Existe entonces, cierta democracia en el trato que se le dio al jugador; salió y entró del equipo así como otros lo hicieron. Puede argüirse en este punto, no obstante, que eso no era lo más sensato, lo más apropiado o lo más justo. Y tendrían razón. Se puede poner en la balanza la situación de River con el promedio, la forma de jugar, la disponibilidad inmediata de otros jugadores en su posición, entre muchas otras. En una opinión personal, a Buonanotte se lo trató con justicia, aunque viendo el momento de River, podría haberse quedado adentro de la cancha hasta mejorar eventualmente. Pero entiendo que otros puedan discrepar.
Aún así, no es este el quid de la cuestión. Porque es fácil teorizar, formar conjeturas sobre cómo debió atenderse el asunto, pero la realidad es una sola, y ante ella se reacciona de una sola manera, propia de cada cual. En el caso de Buonanotte, sabiéndose fuera del once inicial, su reacción inmediata fue la bronca, y es entendible. Ningún jugador quiere quedarse afuera. Pero por otro lado, existen múltiples maneras de manejar el enojo y, en el fútbol, las cosas se hacen públicas cuando los intérpretes quieren que así sea. Salir a hablar con la prensa, exponiendo a quienes decidieron marginarte, aduciendo que merecés ser titular (ubicándote un peldaño por encima de tus compañeros, como ya dijimos de Tévez), no es lo que corresponde. Porque dañás su imagen, su credibilidad ante la gente. Sos ortiva y golpista (?). Y de esto tiene la culpa Buonanotte y, otra vez, el flagelo de la prensa. Son ellos los que ponen a un jugador en una cumbre, a la que es muy difícil volver a subirse. El bueno de Diego cayó de la manera más triste, y ello sensibiliza un poco todo esto.
Así las cosas, cabe preguntarse hasta qué punto le convenía a todos, echar luz sobre el conflicto. Sus actitudes luego de quedar afuera no lo ayudaron, y lo alejaron aún más. E incluso cuando es Diego un tipo querido por el hincha y sí merecía una despedida más digna, preferimos en VdL tipos con más profesionalismo, como Pavone, que cuando tuvo que salir dijo lo que tenía que decir puertas adentro y dejó a los periodistas con las ganas, y no los que toman decisiones estruendosas que sacuden la endeble armonía de un club al borde de la promo, aunque su reclamo sea válido (Fillol, teléfono).
Y pensar que River juega mañana...
miércoles, 15 de junio de 2011
Tres años de VdL.
Muchísimas gracias a todos los que, leyendo o comentando, me dieron impulso para seguir este blog, que comenzó como un pasatiempo y se convirtió en algo más, algo que no sabría explicar, pero que me ha dado muchísimas satisfacciones, y lo hace día a día. Todo esto es por y para ustedes. Por lo pronto, esperamos seguir creciendo.
Pero mientras, que los cumplas feeeelí (?)