jueves, 30 de junio de 2011
Del pozo y los buitres.
Se escribieron kilos y kilos de hojas de papel, y se leyeron notas de lo más variopintas. Estuvieron los que analizaron los partidos. Los que se acordaron que Belgrano ascendió y dijeron "che, River no jugaba solo". Los que redactaron diatribas virulentas contra todo y contra todos. Es así que el lector, acaso, llegue a VdL hastiado de este tema. Pero quisimos dejar pasar un tiempo breve para poder empaparnos de todo lo dicho, ver la situación con objetividad, y ha llegado el momento (?): vamos a hablar de River.
Antes que nada, y entendiendo que cada quien cosecha su siembra, vamos a asumir que esta situación empezó a gestarse más atrás en el tiempo. El promedio que condenó a River es la sumatoria de sus últimas temporadas en primera división. Son seis torneos, de los cuales el más lejano en el tiempo es el Apertura 2008.
Este torneo al que hago mención, ganado por Boca Juniors en un recordado triangular (con Tigre y San Lorenzo), para VdL el peor torneo corto de la historia. Durante aquella etapa, Simeone - DT vigente - realizó profundas modificaciones en el plantel, que hicieron mella inmediata en su rendimiento. Partidas importantes como las de Carrizo (valuarte del título conseguido), Abreu, Ortega y Alexis Sanchez, más refuerzos de muy mal rendimiento (Quiroga, Salcedo, Galmarini, Robert Flores; volvió y se quedó Barrado), sumados a otros lastres que permanecieron en el plantel - Abelairas, Cabral, Merlo, Archubi, Rosales, Andrés Ríos, Ponzio, Villagra, ¡Bingo! (?) - fueron determinantes: River finalizó en la última colocación, extraño para el que era el defensor del título, y Simeone renunció sin completar una rueda, cinco fechas antes del final y luego de quedar afuera de la Sudamericana, contra Guadalajara. Gabriel Rodriguez ofició de interino hasta la finalización y la vergüenza consumada de una primera rueda de 14 puntos. Lapidario.
Para arreglar las cosas ante la debacle futbolística que vislumbraba, Aguilar y los suyos tomaron medidas urgentemente. Contrataron a Gorosito (?). En aquel verano del 2009, partieron Salcedo, Ponzio, Tuzzio y Omar Merlo. Llegaron Mariano Barbosa, Fabbiani y el muñeco Gallardo. Aquél clausura, que galardonó a Velez pero es recordado por el Huracán de Cappa, tuvo a river octavo, finalizando una campaña de 27 puntos, pero con malos rendimientos y prematuramente eliminado de la Libertadores, perdiendo partidos increíbles contra Universidad de San Martín, cuando Gerlo jugó de 9. River cambió una campaña de 71 puntos (la de los torneos del Passarella DT) por una de 41, y descendió diez puestos en los promedios. A esta altura, eran varios los críticos de la desgastada gestión de Aguilar, que llevaba ocho años, entre los que destacaba el mencionado Daniel Passarella, otrora técnico del club durante la gestión. Los golpes en la prensa eran cada vez más duros y la interna recrudeció.
Aún con Pipo como entrenador, el equipo encaró la siguiente temporada, advertido de su baja en el promedio, pero no actuó en consecuencia. Para aquella temporada llegaron Paniagua, Cohene Mereles, Ortega, Nico Navarro y Almeyda, que volvía a la actividad luego de un parate de casi cuatro años. Partieron, hablando de nombres importantes, Falcao y Augusto Fernandez. River empezó y terminó mal aquel torneo. Gorosito dejó el club en octubre, apenas en la séptima fecha y fue reemplazado dos días después por Leonardo Astrada. El Negro apostó a los pibes, puso la cara, pero no pudo torcer el rumbo de un equipo que consiguió escasos 21 porotos jugando realmente muy mal. Sin dudas este mal torneo influyó en gran medida en las elecciones en el club. Un desestabilizado Aguilar opuso un candidato mediocre (D'onofrio) a un Passarella que realizó una extensa campaña mediática y fue atacado por lo bajo por el oficialismo. El ex capitán de River y la Selección ganó un comicio polémico por seis votos luego de un recuento.
A ver, repasando todo esto, Passarella recibió un club golpeado en lo económico, donde se cobraron hasta recitales por adelantado, y de mal rumbo deportivo (acumulaba tres torneos malos y tenía un plantel horrible). Aún cuando no es mi interés defender al Kaiser, sirve todo este ejercicio de memoria para dar cuenta qué rol en la historia ocupa esta comisión directiva y en qué circunstancias asume el cargo.
Aquí podemos empezar a evaluar las verdaderas dimensiones de la responsabilidad de cada cuál en lo que terminó siendo una tragedia. River arrancó el 2010 aún con Astrada en el banco. Llegaron para aquel torneo Canales, Rodrigo Rojas, JM Diaz y Ferrero, mientras que Cohene, Paniagua y Fabbiani abandonaron el barco. Astrada, aún haciendo pretemporada, no pudo revertir la situación ni lavar la cara de un River que perdió muchísimo de local, y terminó partiendo en Abril, luego de la fecha 14. A Passarella se lo criticó por no cumplir con su palabra y rescindir antes de tiempo el contrato del Negro, que había sido contratado por la anterior gestión. La primer apuesta verdadera de la comisión directiva que maneja los hilos hoy en día tenia nombre y apellido: Ángel Cappa. Ramón Díaz sobrevoló Nuñez desde el primer día, pero nunca llegó.
El bueno de Ángel finalizó el campeonato vigente lo mejor que pudo, más concentrado en planear lo que sería la temporada siguiente, donde River se jugaba, ahora sí, una parada brava por el descenso. Otra vez el millonario redondeó una temporada pésima (43 puntos) mientras se le iba una de 66. A sabiendas de esto, se realizó una gran erogación de dinero para reforzar el plantel. Llegaron refuerzos que serían en su mayoría titulares: Carrizo, Maidana, Arano, Ballón, Román, Caruso y Pavone, mientras que partieron más de 11 jugadores, entre los cuales estaban Ahumada, Cabral, Canales, Gallardo, Galmarini, Navarro, Quiroga y Villagra.
River jugó un buen inicio de torneo, pero se pinchó y, luego de una seguidilla de malos resultados, Cappa dejó el equipo luego de campañas aceptables en los números, una fecha antes del superclásico. Aquí aparece la figura de JJ Lopez, que asumió en plan de interino pero la historia quiso que se quedara. Aquel torneo, River consiguió un increíble cuarto lugar, con buenos 31 puntos y varios puntos altos en el equipo en formación (Carrizo, Maidana, la aparición de Lamela). Se debía afrontar con cautela el siguiente mercado; era clave no desmantelar el equipo y, acaso, traer refuerzos para dar variantes a un plantel que parecía corto. Habiendo hecho un gran gasto el semestre anterior, River no hizo grandes movidas, acaso pecando de confiado, y sólo llegó al club Bordagaray.
El resultado es el que conocemos todos. Un gran arranque en los números, flojo en el fútbol mostrado, conservador, rácano. Luego, acaeció una serie de malos resultados y una merma en la confianza del plantel; el gol en contra de Carrizo puede verse casi como una bisagra. De atrás para adelante el equipo perdió seguridad, se volvió endeble y consiguió miserias en las últimas siete fechas. Aquí empezaron a hilvanarse distintas teorías, particularmente luego de la pelea entre el tío Daniel (?) y Julio Grondona, que fue terreno fértil para las elucubraciones de periodistas y no tanto, sobre cómo estaba todo arreglado, cómo se ponía la lupa en los arbitrajes, etcétera. Fue, en los bifes, una campaña de 57 puntos para el Millonario, con clasificación a la Sudamericana incluida, pero insuficiente para levantar el fardo de las dos anteriores. La promoción con Belgrano fue todo sobre River. Aunque se enfrentaba al mejor equipo del momento del Nacional B, siempre se trató de River. El Pirata hizo su laburo bien, jugó con la presión de manera notable y dio un batacazo del que se hablará en cincuenta años.
A partir de ahí, lo que vemos hoy en todos los diarios. Aún a horas del inicio de la Copa América, River fue noticia por su tragedia, por los incidentes serios, la suspensión de su estadio, la quita de puntos, la designación de Almeyda. Los ataques dirigidos a Passarella recrudecieron (links 1, 2, 3). Aparecieron candidatos de la oposición: D'onofrio en televisión, al igual que Caselli, criticando duramente al actual mandatario. También hablaron los históricos, siempre en contra suyo. Hoy, la novedad pasa por escuchar cómo los mails que llegan a Indirecto u otros programas de TyC, con sugerente coincidencia, atacan a la comisión directiva, y por ver cómo la llegada de jugadores-hinchas se ve truncada, siempre por la soberbia de Passarella. Justo que los necesitás ahora, Kaiser, porque se ve que hace un año River no necesitaba una mano del Chori Dominguez, Lux o Cavenaghi...
Cada cual puede sacar sus conclusiones. Nosotros somos de los que pensamos que una inmensa mayoría de la culpa es de Aguilar, sus corruptos laderos, raíz directa del armado de planteles mediocres (en connivencia con los técnicos) que llevaron a River a encarar esta última temporada con un promedio de 1,105. Pero no por eso podemos desentender la responsabilidad de la actual comisión en bartolear el Clausura sin traer refuerzos y en no echar a JJ Lopez cuando era necesario un volantazo luego del superclásico.
No obstante, acaso por las notorias segundas intenciones de quienes hoy critican - algunos luego de un ostracismo de años - no puede VdL sino bancar al actual presidente del club de Nuñez. Si te banca el Dié, por qué nosotros no (?). Están, también los que piden la renuncia, o acaso un plebiscito para ratificar la validez de la dirigencia, elegida democráticamente. Quién puede, acaso, negar que estos reclamos tienen razón, por los logros nefastos del fútbol del club este año.
Tristemente, hoy lo único cierto es que River afronta una parada brava, la peor de su historia, con todos tirando de la misma soga, en direcciones distintas.
jueves, 23 de junio de 2011
Así pierden todos.
Por otro lado (me parecen suficientes líneas para alguien que quiere que su club de toda la vida descienda), la gente así, no ayuda. Entiendo el miedo a descender, y entiendo toda esta bronca. La bronca con Passarella y los dirigentes actuales, con JJ - Jonca Jonca (!) - López, es lógica por ser ellos los responsables más cercanos en el tiempo, los que manejan los hilos del club al corriente. No creo humildemente, que sea de ellos la culpa (cuando mucho una parte menor), habida cuenta del desaguisado y el vaciamiento que hubo en los ocho años previos. Se hizo todo mal, y éste es el precio.
Pero, por lo pronto, no están haciendo lo que hicieron durante el campeonato (no todos, eh (?)) y hoy importa más que nunca: alentar. No digo un aliento ciego, irracional, de eso se encarga Racing (?), pero sí un apoyo asumiendo la situación crítica y dar un marco más favorable para la dura tarea que se avecina. O quedarte en tu casa o encerrarte. Cualquier cosa, menos hacer semejante desastre. Eso es hacerle el juego a los nervios, transmitir el ánimo crispado, que está todo como la mierda (?) en definitiva, agregar más leña al fuego que hoy, más que nunca es un árbol que todavía no ha caído.
sábado, 18 de junio de 2011
De la actitud de Buonanotte y el partido de River.
Pero no puedo evitar pensar que el accionar de Buonanotte no es el mejor en la situación del club. Quiero dejar en claro que Buonanotte es un caso especial: una gran promesa Millonaria postergada (no quiero decir "trunca") por un inesperado y trágico accidente personal. Entiendo que no debe ser fácil y no quiero ni soñar con ponerme en su lugar, desde el cual ha sabido componerse y tratar de hacer lo mejor para él: proseguir con su carrera.
A partir de su vuelta, el Enano no pudo reencontrarse con su mejor nivel. Asímismo, la llegada al banco Riverplatense de Juan José Lopez (J-Lo (?) para los amigos), lo relegó al banco de suplentes, y la consideración del cuerpo técnico vigente en Núñez para con él fue bajando y bajando con el correr de las fechas. La frase "evidenció su fastidio" empezó a aparecer en muchas notas periodísticas que trataron el tema. Hoy la relación parece estar rota y Buonanotte se aleja del club que lo formó casi por la puerta de atrás, rumbo al Málaga.
Un análisis netamente futbolístico puede darle la razón al técnico. Los desempeños del de Teodelina no fueron los mejores y, en un conjunto lejano a la historia de River, no pudo afianzarse de titular, para desgracia de los hinchas; su talento podría haber sido de gran ayuda. El gran asunto a revisar es el manejo de la situación. Un pibe convaleciente (estuvo casi ocho meses parado), emocionalmente frágil, en un club grande, en el que la adaptación no existe. Uno tiene que entrar y rendir, o sale. Y recrudece esa tendencia en momentos como este, cuando realmente no hay tiempo para esperar a cada individuo. Existe entonces, cierta democracia en el trato que se le dio al jugador; salió y entró del equipo así como otros lo hicieron. Puede argüirse en este punto, no obstante, que eso no era lo más sensato, lo más apropiado o lo más justo. Y tendrían razón. Se puede poner en la balanza la situación de River con el promedio, la forma de jugar, la disponibilidad inmediata de otros jugadores en su posición, entre muchas otras. En una opinión personal, a Buonanotte se lo trató con justicia, aunque viendo el momento de River, podría haberse quedado adentro de la cancha hasta mejorar eventualmente. Pero entiendo que otros puedan discrepar.
Aún así, no es este el quid de la cuestión. Porque es fácil teorizar, formar conjeturas sobre cómo debió atenderse el asunto, pero la realidad es una sola, y ante ella se reacciona de una sola manera, propia de cada cual. En el caso de Buonanotte, sabiéndose fuera del once inicial, su reacción inmediata fue la bronca, y es entendible. Ningún jugador quiere quedarse afuera. Pero por otro lado, existen múltiples maneras de manejar el enojo y, en el fútbol, las cosas se hacen públicas cuando los intérpretes quieren que así sea. Salir a hablar con la prensa, exponiendo a quienes decidieron marginarte, aduciendo que merecés ser titular (ubicándote un peldaño por encima de tus compañeros, como ya dijimos de Tévez), no es lo que corresponde. Porque dañás su imagen, su credibilidad ante la gente. Sos ortiva y golpista (?). Y de esto tiene la culpa Buonanotte y, otra vez, el flagelo de la prensa. Son ellos los que ponen a un jugador en una cumbre, a la que es muy difícil volver a subirse. El bueno de Diego cayó de la manera más triste, y ello sensibiliza un poco todo esto.
Así las cosas, cabe preguntarse hasta qué punto le convenía a todos, echar luz sobre el conflicto. Sus actitudes luego de quedar afuera no lo ayudaron, y lo alejaron aún más. E incluso cuando es Diego un tipo querido por el hincha y sí merecía una despedida más digna, preferimos en VdL tipos con más profesionalismo, como Pavone, que cuando tuvo que salir dijo lo que tenía que decir puertas adentro y dejó a los periodistas con las ganas, y no los que toman decisiones estruendosas que sacuden la endeble armonía de un club al borde de la promo, aunque su reclamo sea válido (Fillol, teléfono).
Y pensar que River juega mañana...
martes, 16 de noviembre de 2010
Ganó River.
Porque desde atrás, con Carrizo invulnerable, con Maidana, Ferrero y Román férreos, El pelado y Acevedo quitando, raspando y comiendose crudo al medio boquense, El trio de creativos muy activo en el primer tiempo y Pavone luchador, comprometido, le alcanzó al Millonario para despachar a Boca que, lisa y llanamente, no tuvo actitud.
Bien por JJ Lopez, que entendió como habia que jugar, y cuando tuvo la ventaja merecida, no tuvo asco en armar una línea de 5 y dejar que Boca se desarme en su impotencia con la pelota y en su único recurso de tirar centros (bien desactivados de arriba).
Sin sobrarle nada, River fue claramente superior. Jugaron como hinchas y, empujados por la gente, tuvieron personalidad para avasallar ganar el partido.
Para Boca, esta vez salir con Riquelme fue como salir con uno menos. Borghi no se le animó a Román y regaló 45 minutos en los cuales su equipo directamente no remató al arco. Battaglia no pesó en la contención y el medio fue empalizada para el Millonario, desde la cual cimentó el dominio del encuentro. De esa misma manera, no se le puede caer a la zaga de un equipo que no para a nadie; Caruzzo, Cellay e Insaurralde son buenos defensores y hoy al menos el ex Argentinos debió irse expulsado (si no por la mano del penal no cobrado, por último recurso a Funes Mori). Clemente, Mendez, Mouche, Palermo y Gimenez fueron un canto a la intrascendencia.
Así las cosas, River creció y aunque no pudo desnivelar en el marcador en la primera parte, desequilibró con Lamela y Pereyra (el mejor del PT). Luego, cuando el partido mostró su cara más opaca, encontró un buen testazo de Maidana y a partir de ahí se sostuvo sin pasar sobresaltos. El doble 5 también se atrevió a jugar y raspar y, aunque por momentos impreciso, fue lo mejor junto al bueno de Jonathan (?) que cumplió la ley del ex y mojó. García, que fue el único a la altura, nada pudo hacer. Todos los demás acompañaron. Todos tiraron para un mismo lado.
Así tiene que ser, en esta época de futbol pobre, para armarse y poder vislumbrar algo mejor.
lunes, 8 de noviembre de 2010
El fin de la revolución (?).
Cappa nunca encontró el funcionamiento del equipo. Obviaremos en VdL los últimos partidos del torneo pasado, dirigiendo a un conjunto cansado y vencido, que casi esperaba perder los partidos. Mencionarlos sería una bajeza. Su historia con River, entonces, comienza en el receso de invierno. Presionado por conseguir resultados satisfactorios desde el primer instante, hizo la pretemporada en Salta y pidió refuerzos difíciles de conseguir. El club se las ingenió, de cualquier manera, para contratar buenos jugadores (por nombrar algunos, Carrizo, Pavone y Maidana) para encauzar el proyecto del Tiki Tiki que el ex DT de Huracán poco menos que encarna.
Hubo que calentar motores y, más temprano que tarde, el debut le llegó. River encontró un gol postrero de Funes Mori contra Tigre, en un partido abierto que se resolvió en el minuto 95. El propio juvenil le daría la victoria ante Huracán en la fecha siguiente. Aquel primer tiempo, con Ortega en un nivel brillante, la garra conmovedora de Almeyda y con buena dinámica por derecha, con el tándem Ferrari-Affranchino. No obstante, aquel mismo día se evidenció lo que a la larga se anotaría como un defecto del Millonario: el desgaste a partir del complemento. Aquella jornada en Parque Patricios, lo que arrancó para baile terminó como hazaña, Almeyda, y el triángulo Carrizo, Maidana y Ferrero evitaron la remontada quemera.
Aún así, en River no comen vidrio. Se necesitaban puntos y Cappa los conseguía. El equipo lejos estaba de brillar pero siempre buscó el arco rival, mientras tuvo resto, y no salió a especular jamás. Además, la "falsa ilusión", por demás marketinera, convidó a soñar con salir campeones. Mucho más después del buen partido que ganaría el conjunto de Cappa por su tercera fecha, ante Independiente. Con rendimientos interesantes del debutante Lanzini, el doblete de Funes Mori (que llevaba 4 en 3 fechas y daba a entender que se destapaba), y Carrizo evitando el empate de Silvera con una atajada enorme, sobre el final.
A esta altura, la expectativa estaba por las nubes. El puntero River de Cappa tenía dos paradas bravas de visitante, ante el campeón defensor, Argentinos, fortísimo de local, y ante nada menos que Vélez, serio aspirante al título. Aún cuando era importante sacar puntos y no se veía con malos ojos empatar, se notó una involución en estos dos partidos. Con Argentinos se empató 0 a 0. Mas fue un baño de realidad la derrota con los de Liniers, que dominaron el partido los 90 minutos y demostraron estar un escalón por encima, por tiempo de trabajo, intérpretes y convencimiento.
No obstante, la punta no estaba lejos. Había que jugar con el jodido Arsenal, de local. Ayudó la mística del Monumental, y se ganó 1 a 0 en un partido muy opaco. No obstante, en el exitismo del corto plazo, se achacaba el mal juego del conjunto. Crítica que se agravaría luego de la derrota contra Newell's, allá en Rosario, por 1 a 0 con gol de Borghello de cabeza (?). Aquel día el equipo de Don Angel no tuvo ideas, ni chispa. Se recostó demasiado sobre Ortega y la poca compañía de sus compañeros hizo el resto. La derrota cayó mal porque era necesario no perder de visitante si se quería tener aspiración a algo más que zafar de los promedios.
En la siguiente fecha, la octava, iba Quilmes al Américo Vespucio Liberti. El pobrísimo conjunto, por entonces, de Tocalli, acompañó con tibieza el triunfo del Millonario, que tuvo el primer gol de Pavone y un buen partido de Lamela. De no ser por Trípodi, hubieran sido más goles de diferencia, pero al final del partido sólo un tanto separaba rendimientos diametralmente opuestos. Cuando Caneo cabeceó al gol abajo del arco en el minuto 91, algo se rompió. La idea de pelear el campeonato se terminó instantáneamente. Del mismo modo, la inexplicable sensación de que te empate un equipo que no había ganado aún en el certamen en la última bola del partido, se transmitió desde las enardecidas (?) plateas a los jugadores.
Ese fue el primero de cinco empates consecutivos. Una remontada ante el duro Banfield de Falcioni, 2 a 2 final, el día del debut de Román, fue el segundo. River, con Ferrero borrado cuando era el mejor zaguero, jugó muy nervioso, abusó de la indecision de Pezzotta y empató sobre el final con gol del paraguayo. Aquel día se vio lo peor del Cappa discursivo, polémico y vendehumo. Armó toda una discusión con Falcioni y después trató de hacerse el caballero y negarle entidad a la contestación del bueno de Julio, que será todo lo antifútbol que quieran (para mí no) pero es un caballero al momento de las conferencias y tenía razón para esa confrontación en particular.
A aquel resultado, le siguió el segundo tropezón de local. Gimnasia LP fue a especular y tratar de llevarse un empate a Nuñez. No sólo lo consiguió sino que pudo ganarlo sobre el final. Si bien el resultado fue injusto, y River fue superior, Cappa no tuvo buen tino con los cambios y ese día sacó a Lamela del campo en el entretiempo, cuando era el mejor. Se sumaba al ostracismo con Ferrero y Lanzini. Aquel 0 a 0 contribuyó en gran medida al desgaste de la relación entre Cappa y la gente. Para formar un equipo, según Cappa, había que apostar al 11 de memoria, y su permanente rotación en búsqueda de respuestas inmediatas, creo, perjudicó al equipo.
Luego vendría un partidazo con Godoy Cruz. El local fue superior en el global, pero River se puso en ventaja gracias a dos errores defensivos, que Sigali en contra (?) y Pavone supieron aprovechar. Si bien el nuevo 2 a 2 era un buen resultado, fue un partido áspero, jugado al límite. Al uruguayo Curbelo poco más y le piden reclusión (?) por un planchazo fulero a Lamela, que salió a mostrar el golpe ante las cámaras y armó un revuelo inesperado. Misma historia con el 3-2 que fue mal anulado a Funes Mori. La necesidad imperiosa de triunfos se puso por encima de la racionalidad en los reclamos. Cappa fue nuevamente apercibido por putear hasta en hebreo (?), e irse de la cancha (?) antes del final del partido.
Luego vinieron el último empate con Racing y el mal partido de ayer. River sufrió en la cancha de All Boys, que lo superó en los 90 minutos, y perdió 1 a 0 mientras sus hinchas veían como Fabbiani era la figura de la cancha. Durante estos partidos, Buonanotte recuperó su lugar después de verse relegado, al igual que Ortega, y Lamela perdió consideración, al igual que Affranchino y Pereyra. Ferrero retornó a la zaga por pedido de la gente, postergando a Román.
Con cualquier nombre, de todas maneras, River fue un equipo apático, que se recostó demasiado en jugadores que no eran los idóneos (Buonanotte en recuperación, Ortega de vuelta, los pichones Lamela y Lanzini), que mostró retrocesos defensivos de pesadilla y que no tuvo ideas para buscar abrir los partidos, aunque sí voluntad desde el banco de torcer la historia, mandando al equipo adelante.
Cappa se fue dejando más incertidumbres que aciertos, y se convierte en el primer chasco dirigencial de Passarella desde el banco. No vamos a redundar en el poco tiempo que tuvo para desarrollar su concepto, pero es necesario aclarar que Cappa en este caso sabía que jugaba contra el reloj y que el jogo bonito debía aparecer de inmediato, como aquella vez en Huracán. La chatura de su equipo a lo largo del torneo no se condice con una posición aceptable en una tabla en la que el decimoctavo está sólo a doce puntos del tercero.
Quizás, en retrospectiva, hubiese sido mejor llamar a alguien con más espalda y pergaminos para bancar el mal momento, antes que bancar una ideología. Ahora mismo, opino que la mejor opción es el Tolo Gallego, tipo que
El margen se está terminando y es necesario redondear una buena campaña para afianzarse el torneo que viene. Ahora mismo viene Boca, habrá un DT interino y salvar el año será complicado. Pero todavía hay tiempo.
lunes, 11 de octubre de 2010
¿Y dónde está el piloto?
“Si no le ganamos a Gimnasia, me circuncido con una cucharita de café”. (?)- Alexis Gabriel (30 años, 20 partidos vistos, 0 presencias en el Monumental)
River Plate, así se le siga negando la victoria, está promediando otro torneo mediocre. Hay tanto a esta altura de la competencia en el haber como en el debe: la defensa (partido contra N.O.B. y Quilmas aparte) está mostrando, sin brillar, un nivel superior al de aquella que penó durante todo el 2009, pero en el mediocampo se siguen perdiendo antes que ganando partidos. La promoción, aunque siempre vigente, no se ve tan amenazadora como al principio del campeonato. La punta, sin embargo, se ha convertido en un anhelo y hasta la clasificación a la Sudamericana del 2011 parece difícil; muchos pibes del club se han afianzado y se ha mejorado la jerarquía individual, pero el cuerpo técnico no ha sido capaz de ponerle nombres propios a posiciones claves en la cancha.
Como hincha de La Banda, he visto florecer desde hace un par de fechas lo que denomino “actitud San Martín”. Gran parte del público futbolero asociará el nombre del prócer a cierta platea del Monumental, cuyo alto costo ha ayudado a asociarla con el seguidor más tontamente “fifí” del club de Núñez, mal acostumbrado a lo que el club solía brindarle a sus ojos; el paladar negro es una característica histórica del fan riverplatense, pero la intolerancia ejecutada a determinado/s jugador/es o cuerpo/s técnico/s en base a los malos resultados deportivos del conjunto es una trademark del hincha de club grande, y en este momento de River en particular. Sírvame de ejemplo: Funes Mori obtiene 4 conquistas ante la red en las primeras 6 fechas con pasajes de fútbol realmente interesantes, y gana el clamor popular junto con el espacio en los principales diarios deportivos, con interés de la Juventus y todo, miralo al pibe (?); pasan 4 fechas más, sus hazañas no se repiten (sumado a un egoísmo que le significó perderse varios goles, entre ellos uno prácticamente hecho, a través de un pase a Pavone) y cierta parte de la familia del Monumental llega a compararlo con Andrés Ríos. Caminos similares han sabido transitar jugadores como Pereyra, Ferrero, y hasta hoy consagrados como Buonanotte o Carrizo.
Dándole un espacio a la reflexión podremos ver que Funes Mori, para mantener el ejemplo, no era un 9 consagrado durante su período “dulce”, ni tampoco merece ser la próxima incorporación de Sacachispas ahora que está negado con el arco; yace la apreciación en algún lugar intermedio, un gris que puede tornarse muy difícil de ver con la lente del resultadismo. Pareciera, a veces, que los números negativos reclaman sacrificios humanos, y cuerpos técnicos o jugadores irregulares suelen ser los primeros blancos.
Claro está que en esta situación hay culpables, de otro modo River tendría 30 puntos, y muy por el contrario, cosechó cerca de la mitad.
Uno de los responsables de este presente es, por supuesto, Ángel Cappa. Mucho de lo que puede decirse en contra de él, obviando su aspecto discursivo porque somos buenos (?), proviene de sus propias promesas no cumplidas: antes que parecerse a ese vistoso Huracán del Tiki-Tiki, este River se muestra como un equipo gustoso de poseer la pelota, pero para nada inteligente al momento de moverla. ¿Qué es, tácticamente hablando, lo más inteligente que hizo el equipo millonario en este Apertura? Acaso, y yendo a lo puntual, la posición que toman los defensores en la jugada del minuto 25 ante G.E.L.P., donde Román hace un pase hacia el corazón del área para Funes Mori. Extrapolándolo, hablo de la ubicación en el área de los defensores centrales en las jugadas de ataque. También puede rescatarse la proyección que dan Arano y Ferrari así como un buen rol en las primeras fechas de un hoy deslucido Affranchino como volante por derecha, pero mucho falta para que pueda considerarse a River un equipo que “juega bien” y mucho menos para pelear la punta.
Respecto a eso, la “Ortega-dependencia” parece una búsqueda de los jugadores por encontrar ideas donde no las hay; de allí el título de esta nota en referencia a la hilarante comedia de Jim Abrahams. Tal como Ángel Cappa destacó, Ariel ganó en inteligencia para ubicarse dentro de la cancha todo lo que perdió en despliegue físico; siendo entonces una opción casi constante de pase, el equipo parece encontrar en él la respuesta a toda búsqueda, “tocando la pelota al que sabe y esperando a ver que pasa”.El Burrito, a esta altura, no está en condiciones de tomarse un fernecito frío de cargarse el equipo al hombro; así, al no poder repetirse lo que Almeyda contribuyó a hacer en defensa, el equipo queda desarticulado en ataque y se vuelve predecible, buscando demasiado por el medio o abusando del centro (siempre válido como recurso, casi siempre estéril como método).
Cuando Falcioni ataca, en forma dura pero certera, tras el enfrentamiento ante Banfield, lo hace desde la posición y con la seguridad que le da un proceso de años a cargo de un equipo claramente asentado. Totalmente justo y obtenido de su trabajo, claramente. No es justo, de esta misma manera, juzgar a Cappa o al grupo de jugadores como a un grupo formado; por el contrario, corresponde darle el margen de error que merece como podría decirse también del Racing de Miguel Ángel Russo o, yendo aún más al extremo, del Independiente del Turco Mohamed, que igual empezó bárbaro (Nota del Editor: la concha de tu madre Hilario (?)).
¿Con qué derecho se critica rotundamente a Mauro Díaz, con 20 partidos en primera? ¿Con qué fundamentos se puede achacar la falta de conducción en un equipo que confía invariablemente en un Ortega en el ocaso de su carrera, acompañado por un grupo de juveniles habilidosos pero que no superan los 20 años? ¿Es válido tildar el paso de Cappa en River como mediocre cuando su proceso apenas ronda los 6 meses y diez partidos por los puntos?
Siendo imposible ver el futuro, quizás sea hora de dejar de lado la actitud “San Martín” de ver lo que River no tiene y empezar a tomar nota de lo que posee. Los últimos resultados en el Monumental tendrían que hacer las veces de baño de humildad. No obstante, parece difícil olvidarse que, hace diez años, era casi impensable empatar de local con equipos de la categoría de Quilmes y Gimnasia (la tabla de posiciones hoy los encuentra peleando por el último puesto). Pero hoy David mostró todo lo que Goliat no supo resolver.
Andrés Pablo Burgos
lunes, 12 de abril de 2010
De la mano de Cappa...
Ante la puerta abierta para ver de nuevo esa circulación de pelota, ese concepto táctico tan avanzado y tantas situaciones de gol, VdL le da la bienvenida a la vertiente futbolística que pregona el ex ayudante de Menotti.
No sabemos hasta qué punto queremos de vuelta al otro Cappa. El de la dimensión, digamos, lingüística. Los diarios ya hacen lo suyo. "Vuelve el fútbol" reza un titular de un diario para recibir a uno de sus dilectos. Para esa oscura contracara de Ángel Cappa, nuestras reservas.
De todas maneras, para el banco del Millonario hay otro serio contendiente. Nada menos que Ramón Ángel Díaz, ídolo del club y con un pasado de fojas gloriosas en Nuñez. Ante la disyuntiva, no podemos decir sino que con cualquiera de estos dos regresos, el beneficiado es el ambiente futbolero.
martes, 16 de marzo de 2010
River y el triunfo en todas sus caras.
La victoria de River Plate ante Huracán del pasado Domingo, aunque abre crédito para lo que viene, no parece más que reafirmar el negativo desempeño del conjunto Millonario: lejos de realizar un partido brillante, La Banda mostró un resumen conciso de sus virtudes y sus numerosos defectos, puestos en vidriera a lo largo de este Clausura. Nótese, por ejemplo, el rol de Paulo Ferrari. Lateral derecho con gran proyección, se acercó durante todo el partido al área rival, con más garra que nitidez. Una oportuna (no da el cuero para decir "aceitada") sincronización con Rojas impidió que su sector se convierta en una invitación al desborde para el equipo de Parque Patricios.
Hasta aquí, todo elogios. Sin embargo, en el sector izquierdo - siguiendo una parábola netamente descriptiva del trazo futbolístico - el trámite fue notoriamente distinto. El aparente desapego a la marca y al ida y vuelta del juvenil Pereyra, junto a un Juan Manuel Díaz un tanto estático, provocaron un convite all inclusive a la promesa quemera, Clara, quien con notorio desborde se acercó repetidamente a la zona de peligro, y con soberbia mala fortuna echó a perder situaciones de gol, ante un flojísimo Vega, que en el partido menos apropiado logró lo que mereció triplemente en otros: mantener su valla en cero.
Y esa corta crónica podría ser el resumen del partido, y de allí la oración de apertura de este post. River marcó bien (7 puntos para quien escribe) en el achique en todos los sectores excepto el izquierdo, donde las astucias de Clara generaron muchas situaciones netas de gol, y valieron dos amarillas justificadas para Sánchez y Gallardo (que brindó ese buen juego -aunque lejos de su nivel- más sacrificio en la marca durante los 60 minutos que jugó). Es en las pelotas paradas, particularmente, y en los envíos aéreos en general la defensa mostró, en cambio, su peor versión; comenzando por Vega exhibiéndose inseguro para cortar los corners y centros, más cabezazos al medio inoportunos e incomodos para terminar de neutralizar, redondeó un partido, de mitad de cancha para atrás, que recordó al del primer tiempo ante Independiente, salvo algo de Ahumada (que va recuperando su nivel) y cierta sobriedad de la zaga central, para redondear la evaluación.
Del punto central hacia adelante, el panorama fue más alentador para el equipo de Nuñez. Disponiendo un mediocampo en rombo clásico, con Ahumada de volante tapón y arista defensiva, un volante zurdo natural y de condiciones - aunque verde - como Pereyra, un muy buen laburo por derecha, ocupando también el rol de doble enganche y asociando con Ferrari (hablo de Rodrigo Rojas) más Gallardo que se mostró con muy buen pase y entrega para la marca aunque algo estático, Funes Mori y Canales se vieron bien provistos. Hay también un guiño cómplice de la defensa de Huracán: como ejemplo, Filippetto fue el autor del primer gol del Millonario, que permitió jugar con otra calma y desatar nudos.
Moralmente, el resultado tuvo - sin querer empañar con subjetividades - cierta justicia aunque Huracán bien pudo haber tenido su tanto, mas River anotó sólo dos debido a su pública pelea con el gol, como esa pifia increíble del Rionegrino Canales.
Este post, quizás demasiado extenso o redundante, puede entenderse como una primal respuesta a un comentario del favorito de VdL (?), Leonardo Farinella titulado "Almeyda pronosticó sol y esta cayendo granizo". Se comprende perfectamente el enfado del hincha de River por tener un equipo que deberá mirar la tabla de promedios el próximo año, pero para qué mentir: es para eso para lo que está el equipo. En ese marco, la victoria conseguida no hace más que mostrar que el conjunto, desde un punto como éste, puede reconstruirse y, por qué no, superar la efectividad de 1,3 puntos que cosecha en este torneo, que lo mantendría a salvo del abismo en los próximos. Dando pasos cortos, será cuestión de levantar el nivel del equipo (dejando de lado el concepto de "falopa" que tan arcaico suena en nuestro fútbol doméstico) para volver, de a poco, a la gloria.
Tristemente, suena utópico el logro, solventando la sensación viendo la crisis en la que se encuentran otros clubes grandes: quizás sea entonces momento de asumir el vaciamiento sin victimizarse, dejar de negar los errores propios y ningunear con frases como "hoy en día la primera es muy pareja" para, con políticas serias, seguir los ejemplos y retomar un nivel reclamado por los hinchas platenses ávidos de glorias no tan pasadas pero que, desde hace ya varios años, ha dejado de merecer.
domingo, 6 de diciembre de 2009
Parece que ganó Passarella...
Si bien se creyó que había salido triunfante Rodolfo D'Onofrio, la comisión reguladora está evaluando la posibilidad de otorgarle cinco votos al ex jugador y DT de la Banda Roja debido al carácter impugnable de éstos.
"Pero hay cinco votos que deben ser observados por la Junta Electoral del club: tres de esas boletas dicen "Frassarella" y por eso el Kaiser se adjudica la victoria por un voto" (nota)
"Escrutadas las 31 mesas, Rodolfo D'Onofrio sumaba 5.289 votos y Daniel Passarella 5.287. ¡Apenas dos de diferencia! La Inspección General de Justicia realizó el recuento de votos mientras que la Junta Electoral revisó cinco sufragios "observados". A las 2.25 de la mañana se supo: cuatro de esos cinco votos se le adjudicaron a Passarella y el otro a D'Onofrio, y además éste recibió impugnaciones por el primer escrutinio. Así, el Kaiser se impuso por 6 votos (justo el número de la camiseta con el que hizo historia en River) en las elecciones presidenciales." (copete de la nota en la edición digital del olé).
En fin, si bien no soy hincha de River, tengo que admitir que, quizás por ingenuidad, a Passarella le creo en todo. De cada diez palabras que dice, seis son "River" y, además, las campañas de sus rivales fueron demagógicas y destinadas hacia él, recurriendo a armas tan burdas y gastadas como el fragmento de entrevista en donde dice "yo de chico era de Boca". Primero, porque estás eligiendo a un presidente y no a un hincha, y segundo, porque están sacando de contexto la entrevista. El descrédito que sufrió hizo que quien suscribe se inclinara aún más por el ex DT de la selección argentina, que sería la segunda persona en el país en lograr ser jugador, técnico y presidente de una misma entidad (junto a Carlos Babington en Huracán), y el cuarto en el mundo, sumándole a ambos la figura de Franz Beckenbauer, que lo logró en Bayern Munich, y la de Santiago Bernabeu, de Real Madrid.
Ahora bien, si realmente Passarella ganó las elecciones por tres pelotudos que pusieron "Frassarella" en un intento de impugnar y al mismo tiempo burlarse, se merecen no sólo que se descubra su identidad y el país se les cague de risa, sino que también que la masa societaria que apoyó a D'Onofrio se entere de quiénes son estos tipos porque, la verdad, sería el colmo.
viernes, 5 de diciembre de 2008
Wikipedia, siempre firme junto al pueblo (IV)
viernes, 7 de noviembre de 2008
Boca y River, afuera.
Boca perdió, en condición de local, ante el Inter de Porto Alegre por un marcador de 2 a 1. Los goles los hicieron Magrao y Alex, mientras que Riquelme (con un penal mal cobrado) había empatado transitoriamente. Hay que decir, sin el menor ánimo de ofender, que los de Ischia se comieron un baile importante durante el segundo tiempo. Al estar tan jugado atrás (estaban en desventaja numérica los defensores) los brasileros, que contaron con D'alessandro en el campo, les hicieron precio. Boca ahora se volcará con todo al torneo doméstico, donde comparten la punta junto a San Lorenzo y Tigre
River, por su parte, empató 2 a 2 con las Chivas de Guadalajara, en Mexico. El partido fue lo mejor de la era Simeone. A los cinco minutos, metió un gol Cabral (?) y luego aumentó Falcao, con un golazo. Cuando todo Nuñez se iba de putas (?) vinieron, nuevamente en un certamen continental, cinco minutos realmente olvidables. Errores conjuntos de Villagra, Ahumada, Quiroga y Cabral permitieron que el conjunto mexicano (de bajísimo nivel hasta ahí) empatara un partido en el que se había visto avasallado, pisoteado por el conjunto argentino. De la Mora primero, y Medina después permitieron la remontada. Los del Cholo Simeone, con verguenza, intentaron ponerse en ventaja nuevamente, pero no se pudo, aunque River debió haber marcado, mínimo, cinco o seis goles. Muy factiblemente Simeone abandone el cargo de DT, pero este partido lo redime: el plantel, cuando quiso, demostró que son los jugadores los que salen a jugar los partidos, y que pudieron haber jugado a este nivel durante, por ejemplo, el partido de ida de la serie perdida hoy, o a lo largo de los 11 (once) partidos que River lleva sin victorias en el Apertura. Si el técnico renuncia, el que llegue debe tener la mano dura suficiente como para hacer una limpieza profunda, borrando a unos cuantos. River ya perdió el semestre. Por el bien de semejante institución, espero que no sea en vano.
Pero, volviendo a "la otra mitad de la gloria" (?) las semifinales serán Chivas-Internacional y Estudiantes-Argentinos. Mi equipo, como ya lo he dicho infinitas veces, es el Bicho de La Paternal.