jueves, 18 de marzo de 2010

Paremos la manito.

Claudio Yacob es el mejor jugador que tiene Racing Club hoy por hoy. Tiene panorama, ubicación, mucho quite, erra dos pases por año, y a partir de un aporte impropio para su posición, genera juego para el equipo y lo lleva adelante.

Su poco apego a declarar, sumado a una falta clara de carisma, le impidieron erigirse en un ídolo para su gente. Demostrando su compromiso con la camiseta de otras maneras, con un sacrificio poco vistoso pero útil y compacto, no le alcanzó para terminar de meterse a la gente en el bolsillo, que le achacó cierta displicencia en los partidos y prefirió otros referentes de aporte más ruidoso y quizás por momentos estrafalario. Pablo Luguercio y Migliore, tiempo atrás, son claros ejemplos.

Lo sucedido ante Argentinos Juniors, la fecha pasada, no hizo más que jugarle una mala pasada. Siendo un volante sin gol, y por lo tanto sin pegada, se vio expuesto de más para patear un penal que, por condiciones y costumbre, no le correspondía ejecutar pero tuvo la personalidad para hacerlo.

¿El penal? Horrible (?). Una masita. De ahí en más, tres minutos eternos para el pobre volante central que se fue insultado como hace tiempo un jugador de la Academia no se iba, y con un balance netamente malo: su responsabilidad en la derrota de su equipo fue directa y su relación con la gente se resintió muchísimo.

Que el árbol no tape el bosque. El exabrupto de los hinchas debería quedar en una bronca momentánea, y no trascender. Amparado en una explicación coherente (Russo lo había designado), y con temple para no claudicar ante la situación, Yacob habría de seguir con su rendimiento, que puede oscilar en partidos pero suele ser parejo.

Pero desde aquí nos reservamos cierto escepticismo. Los hinchas de Racing no son los mejores para sopesar los atributos y defectos de un jugador en la balanza afectiva. Un error o una actitud que denote cierta falta de "compromiso" (aspecto fundamental para la apreciación, que en otro post de impronta más filosófica (?) trataremos de analizar) corre el riesgo, en esta era de sufrimiento constante, de pesar más que un centenar de partidos en primera o que un gol importante. Lo cierto es que Yacob es fundamental para cualquier aspiración que pueda tener el equipo de Russo para este torneo. Entendiéndolo todos, en vez de insultarlo la próxima, las cosas serían mejores.

martes, 16 de marzo de 2010

River y el triunfo en todas sus caras.

Por Andrés Burgos.

La victoria de River Plate ante Huracán del pasado Domingo, aunque abre crédito para lo que viene, no parece más que reafirmar el negativo desempeño del conjunto Millonario: lejos de realizar un partido brillante, La Banda mostró un resumen conciso de sus virtudes y sus numerosos defectos, puestos en vidriera a lo largo de este Clausura. Nótese, por ejemplo, el rol de Paulo Ferrari. Lateral derecho con gran proyección, se acercó durante todo el partido al área rival, con más garra que nitidez. Una oportuna (no da el cuero para decir "aceitada") sincronización con Rojas impidió que su sector se convierta en una invitación al desborde para el equipo de Parque Patricios.
Hasta aquí, todo elogios. Sin embargo, en el sector izquierdo - siguiendo una parábola netamente descriptiva del trazo futbolístico - el trámite fue notoriamente distinto. El aparente desapego a la marca y al ida y vuelta del juvenil Pereyra, junto a un Juan Manuel Díaz un tanto estático, provocaron un convite all inclusive a la promesa quemera, Clara, quien con notorio desborde se acercó repetidamente a la zona de peligro, y con soberbia mala fortuna echó a perder situaciones de gol, ante un flojísimo Vega, que en el partido menos apropiado logró lo que mereció triplemente en otros: mantener su valla en cero.

Y esa corta crónica podría ser el resumen del partido, y de allí la oración de apertura de este post. River marcó bien (7 puntos para quien escribe) en el achique en todos los sectores excepto el izquierdo, donde las astucias de Clara generaron muchas situaciones netas de gol, y valieron dos amarillas justificadas para Sánchez y Gallardo (que brindó ese buen juego -aunque lejos de su nivel- más sacrificio en la marca durante los 60 minutos que jugó). Es en las pelotas paradas, particularmente, y en los envíos aéreos en general la defensa mostró, en cambio, su peor versión; comenzando por Vega exhibiéndose inseguro para cortar los corners y centros, más cabezazos al medio inoportunos e incomodos para terminar de neutralizar, redondeó un partido, de mitad de cancha para atrás, que recordó al del primer tiempo ante Independiente, salvo algo de Ahumada (que va recuperando su nivel) y cierta sobriedad de la zaga central, para redondear la evaluación.

Del punto central hacia adelante, el panorama fue más alentador para el equipo de Nuñez. Disponiendo un mediocampo en rombo clásico, con Ahumada de volante tapón y arista defensiva, un volante zurdo natural y de condiciones - aunque verde - como Pereyra, un muy buen laburo por derecha, ocupando también el rol de doble enganche y asociando con Ferrari (hablo de Rodrigo Rojas) más Gallardo que se mostró con muy buen pase y entrega para la marca aunque algo estático, Funes Mori y Canales se vieron bien provistos. Hay también un guiño cómplice de la defensa de Huracán: como ejemplo, Filippetto fue el autor del primer gol del Millonario, que permitió jugar con otra calma y desatar nudos.

Moralmente, el resultado tuvo - sin querer empañar con subjetividades - cierta justicia aunque Huracán bien pudo haber tenido su tanto, mas River anotó sólo dos debido a su pública pelea con el gol, como esa pifia increíble del Rionegrino Canales.

Este post, quizás demasiado extenso o redundante, puede entenderse como una primal respuesta a un comentario del favorito de VdL (?), Leonardo Farinella titulado "Almeyda pronosticó sol y esta cayendo granizo". Se comprende perfectamente el enfado del hincha de River por tener un equipo que deberá mirar la tabla de promedios el próximo año, pero para qué mentir: es para eso para lo que está el equipo. En ese marco, la victoria conseguida no hace más que mostrar que el conjunto, desde un punto como éste, puede reconstruirse y, por qué no, superar la efectividad de 1,3 puntos que cosecha en este torneo, que lo mantendría a salvo del abismo en los próximos. Dando pasos cortos, será cuestión de levantar el nivel del equipo (dejando de lado el concepto de "falopa" que tan arcaico suena en nuestro fútbol doméstico) para volver, de a poco, a la gloria.
Tristemente, suena utópico el logro, solventando la sensación viendo la crisis en la que se encuentran otros clubes grandes: quizás sea entonces momento de asumir el vaciamiento sin victimizarse, dejar de negar los errores propios y ningunear con frases como "hoy en día la primera es muy pareja" para, con políticas serias, seguir los ejemplos y retomar un nivel reclamado por los hinchas platenses ávidos de glorias no tan pasadas pero que, desde hace ya varios años, ha dejado de merecer.

jueves, 11 de marzo de 2010

Del Real Madrid y la exégesis del resultadismo.

No guardo sentimientos de ninguna índole para con el club de la capital española. Sería ingenuo de mi parte envolverme en colores que no representan, por sus orígenes culturales diferentes (del club y los míos), por la distancia y por la relación que no trasciende la de un equipo de (buen) fútbol y un observador imparcial. Sé que varios españoles alguna vez han ingresado al blog y por eso quiero dejarlo bien claro.

El caos vivido en estas horas en la denominada Casa Blanca tiene un doble origen. Uno, mediato, se ubica en la trágica eliminación, en condición de local, a manos del Olympique de Lyon, equipo a todas luces inferior al anfitrión, pero con una generación de jugadores con más de ocho años jugando en la institución, un plan de juego exitoso, una profundísima inteligencia para adaptarse a los vaivenes del partido y, sobre todo, oportunismo para pegar cuando mas duele.

El partido, a resumidas cuentas, puede resumirse en dos partes casi antinómicas, cada una de 45 minutos. Es inexplicable cómo el Madrid no se fue al vestuario con dos o tres goles de diferencia. La impericia de Higuaín para anotar - se vio negado en dos ocasiones - fue quizás la principal causa, que oculta, no obstante, carencias a nivel de la fabricación de situaciones. Tener la pelota como la tuvo el próximo ex equipo de Pellegrini, subyugando al rival a verla circular, no significa necesariamente una efectividad alta en arco rival. El local padeció eso y dejó crecer moralmente al visitante, que al salir de la charla técnica se vio en instancia de tiempo extra, y en consecuencia encaró el complemento mejor parado y predispuesto, desnudando falencias defensivas (sobre todo por el costado de Albiol), y empatando el partido. Cuando el Merengue desesperó por empatar, el equipo francés se replegó y pudo ganarlo pero marró dos chances clarísimas de gol.
Se gestaba así, el escándalo. El partido finalizó 1 a 1.

Habría que disponer, no obstante, de un segundo punto de nacimiento de esta crisis que vive el conjunto Galáctico. Origen que no puede datarse con exactitud, al no partir de un hecho deportivo concreto, pero tiene que ver con la imposición de una filosofía, un pensar empresarial mediante el cual se ha manejado la institución durante los últimos diez años.
Conocido es el poderío económico y futbolístico del que ha gozado el Real Madrid en una dimensión histórica. Sin embargo existe un punto de inflexión (que quizás coincida con el equipo de Estrellas conocido como "los galácticos" de comienzos de la pasada década) caracterizado por la inyección masiva de millones y millones de dólares en pases de jugadores top. Fueron Zidane, Beckham, Ronaldo, años atrás, y hoy lo son Kaká, Benzemá, Cristiano Ronaldo. Esta sucesión de récords impensados por fichajes se puede comprender, además de como una doctrina, de un fuerte compromiso para el bienestar deportivo del club desde su cúpula. Pero por algo es tan popular el fútbol, y es porque no es así de sencillo. Su carácter imprevisible multiplica las variables y hace a proyectos como el encabezado por Florentino Pérez pasibles de error.

La pulpa de la naranja, claramente, son los resultados. Inversiones multimillonarias demandan éxitos instantáneos y rutilantes. No fue extraño ver profesionales de ambos lados del banquillo siendo cesanteados o prescindidos, luego de sumas importantes desembolsadas - y avaladas por la jugosa chequera - para contar con sus servicios. Múltiples carnavales mediáticos y parafernalias para recibirlos y mimarlos como estrellas, los atacaron deslealmente y sin piedad al momento de fracasar. Hecho que lamentablemente se repitió en los últimos años.

La noción de grandeza del club exagerada hasta el fanatismo no hizo más que daño. Quienes concibieron y acuñaron la fantasía también son responsables. La quimera que el Real Madrid ha hecho de sí mismo tiene garras y devora corazones humanos. Cada temporada han desfilado culpables descartables, últimos eslabones de una cadena cruel, mientras que los peldaños de arriba se han mantenido impolutos. Paradójicamente, hace casi diez años que reina un proceso; el de los resultados mágicos e instantáneos, el derroche decadente y la nula autocrítica. Es necesario para semejante institución aminorar la marcha y apostar al largo plazo que, por presupuesto, disposición y tiempo, puede proponerse y que tantos réditos le supo dar a lo largo de su rico transcurrir deportivo, sin deshacer por capricho decisiones anteriores, también tomadas de manera caprichosa.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Alemania 0 - Argentina 1.

Generó mucho este partido. Primero, por lo expuesto en la previa, con el periodismo involucrado negativamente con Maradona, por motivos que exceden los netamente futbolísticos. Segundo, por la tensión que este mismo equipo impuso entre su juego y la gente, cubriendo todo en un velo de incertidumbre. Pero el partido tenía que jugarse y, en conclusión, el resultado es positivo.

Mientras el partido no daba para mucho, uno tenía que escuchar, de remate, al pelotudo de Ariel Rodriguez diciendo "claramente para Alemania esto es una prueba: cinco jugadores tienen menos de 10 partidos con la camiseta de su selección". Al groupie que conduce el Líbero malo (?), le decimos que Otamendi tiene cinco partidos en la selección, Romero tiene seis, Higuaín tiene cuatro y Di María tiene nueve encuentros en total. Sólo para que, cuando entre al blog (?), se de cuenta de que es un idiota.

El encuentro inició con un ritmo muy lento. Ambos equipos tratando de cimentarse desde el fondo, con poca profundidad e impreciso; un concierto de pases al rival. Argentina presionaba realmente muy adelante y realizaba el principal gasto físico del partido, tomando una postura audaz y abriendo la pelota rápido para los costados, donde Messi (muy flojo) y Di María (figura) esperaban bien abiertos. Cuando salió bien, Argentina lastimó; es así que ambos laterales - Boateng por derecha y Lahm por izquierda - debieron ser amonestados por sendos murrazos en su sector ante los dos extremos argentinos, pero por la permisividad del árbitro (exponente máximo de lo peor del referato inglés) no recibieron tarjeta.

No obstante, por más que los dirigidos por Maradona lentamente capitalizaban la tenencia, no llegaban con peligro al arco defendido por Adler, que de tantas veces que dijeron "es un queso" terminaron quemando el chiste. Fue hacia la mitad de la primera etapa cuando Argentina rompió la línea de fondo teutona; Messi que la cede en vertical para Higuaín, que saliendo del área habilita a Di María para que el ex Central se la pique al arquero. Fue offside - mal cobrado - y la pelota no fue al arco pero la conjunción entre los más adelantados había sido buena.

La visita manejaba el balón en base a la rápida recuperación, teniendo a Ballack bien anulado, exigiendo de más a los laterales y a Schweinsteigger (¡Ja! Lo escribí bien de primera (?)) , que no hacía pie en el medio. Verón, a partir de ahí, crecía y trataba de hacerse eje del medio, distribuyendo y, eventualmente, rompiendo el esquema proyectándose hacia adelante, sin éxito en lo último. Jonás Gutierrez estuvo muy voluntarioso para anular la banda, que es lo que mejor le sale al ex Vélez y Mallorca, y junto a Otamendi clausuraban el ataque del local por ese costado. Mascherano estaba muy seguro jugando pegado a Demichelis y Samuel, ambos de gran partido, y Heinze procuraba no hacer cagadas (?) y hasta incursionaba en ofensiva pero no logró lastimar. Higuaín estaba teniendo un laburo opaco, lo mismo que Messi, que no hizo pesar su talento.

Aún siendo mejor que el rival hacia los treinta minutos, no se podía lograr la apertura del marcador. Di María, a pura polenta y esquivando muñecos, llegó al área por el medio y remató, pero Adler y luego el travesaño le impidieron el grito. Los dirigidos por Low se entregaban a un desborde perdido por algún costado o a la pelota parada. En uno de los corner que tuvo el seleccionado anfitrión, un despeje incompleto de Samuel y luego de Mascherano le quedó a Di María en nuestra medialuna. Sacó un muy buen pase (en cortada y por arriba), que Higuaín aprovechó muy bien.
Es muy interesante el movimiento del Pipita, haciendo un semicírculo en el piso para quedar habilitado y perfilado hacia adelante cuando se recibe. Muy sutilmente, dejó pagando a su marcador y la adelantó, limpió a Adler que estaba afuera del área y la metió con el arco vacío, con un poco de suspenso. Esto fue a los 42 minutos. Y fue el 1 a 0.

Luego de eso, cuatro minutos de discurrir, y el entretiempo. A la salida del vestuario, Alemania mostró una clara vocación de ir a buscar el resultado, herido en su orgullo e incentivado por el público. No obstante, no encontró claridad, abusando del pelotazo frontal, facilitando la labor de la línea de fondo argenta. Línea que se resentiría por las salidas, por lesión, de Heinze y Demichelis que quedó con los pómulos en la nuca (?), por un rodillazo de Ballack. Ingresaron Burdisso y Clemente Rodriguez, para cubrir los costados, cerrando a Otamendi a la zaga, aumentando mucho su rendimiento. El joven velezano redondeó un gran partido, levantando un primer tiempo que lo vio errando todos los pases, aunque sobrio en la marca.

Argentina, por la propia concepción del once inicial, se quedó sin piernas. No había chispa, no habías explosión. Los cambios para adelantar al equipo, o aunque sea para darle resto físico con el cual aguantar, nunca llegaron. Sólo salió Higuain, cuando era el único que obligaba adelante, por un Tevez muy opaco, que podrá tener un buen momento en el City pero no produce con la albiceleste. Verón jugó los últimos 20, 25 minutos con pullman en el medio, totalmente borrado porque ya no le da el físico. A eso debe apostar este equipo: al gasto de la Brujita en el primer tiempo. Mantenerlo en cancha para el complemento es perjudicial tanto para el equipo como para el jugador. Al no estar el mediocampo en su mejor versión física, sumado a los cambios ofensivos de Low, Alemania se fue al frente y trató, a los ponchazos, de generar peligro en el arco de Romero. La mejor fue un remate de Cacau, tras una buena jugada colectiva que el actual jugador del AZ despejó bien a un costado, pero no mucho más.

El partido, aún con un equipo totalmente volcado a la ofensiva y con espacios para contragolpear, no mostró situaciones de gol. Sobre el final, pudo aumentar Verón con un tiro libre, pero Burdisso no llegó a desviarla y la contuvo el arquero. A los 46' entró Bolatti (?), pero no hizo más que agregar 30 segundos a la cuenta.

Así las cosas, la selección suma rodaje, ganando un partido a todas luces difícil, "de mundial" según el propio DT. Mostró una clara intención de juego, y concentración para interpretarla. Quizás hay que acertar un poco más en los pases y animarse un poco más a perderla, adelantando más a Verón si el partido otorga brechas para explotar. Otro debe, quizás, es el recambio a la hora de la mitad del complemento, donde el equipo evidentemente se queda y es necesario reavivarlo. Pero hubo juego, hubo inteligencia y esto es a todas luces, un gran paso adelante.

-Romero (6): Bien en la única que tuvo. Pericia para bajar los centros y sensación de seguridad en todo momento.
-Otamendi (5,5): muy impreciso en los pases, levantó cuando fue de central en el ST. Ahí sacó todo.
-Demichelis (6.5): Buen partido de Micho, arriesgando y ganando todos los anticipos - salvo uno que le valió amarilla - y cerrando el sector. Seguro de arriba.
-Samuel (7): El mejor del fondo argentino. Impasable arriba y abajo, ordenando y muy ágil para hacer los relevos.
-Heinze (5,5): sin complicaciones, cumplió cerrando y trató de aportar arriba sin éxito.
-Jonás (6): Mucho sacrificio y criterio. No se asoció con Otamendi pero trató de llegar al fondo. Ganó muchas faltas.
-Mascherano (6.5): Bien Javier, recuperando muchas pelotas y distribuyendo bien en corto. Levanta muchísimo cuando juega pegado a los centrales.
-Verón (6): Buen primer tiempo, contribuyendo a la marca y tocando bien, y muy bien en los pelotazos en profundidad. Cayó en el segundo tiempo cuando no podía correr más.
-Di María (7,5): Figura del partido. Hizo un surco por el sector, metió un tiro en el travesaño y asistió de gran manera a Higuaín para el gol. Cuando el equipo estaba partido, intentó tenerla.
-Messi (3,5): Muy flojo Lionel. Es preciso en los pases, pero no desequilibra. Lo suyo mejora cuando mira a los costados, porque cuando la tiene, junta marcas y la larga, descomprime el ataque favoreciendo las llegadas.

-Burdisso (6): entró bien, cerrando el sector, aunque hizo agua en algunos desbordes. Casi hace un gol sobre el final.
-Clemente (5,5): por su menor apego a la marca, fomentó que Alemania se recueste sobre el sector. No ahorró en despliegue cuando hubo que pasar, y volvió rápido a la cueva.
-Tevez (4): barullo y nada más.
-Bolatti: no la tocó.

martes, 2 de marzo de 2010

Jugadores buenos y baratos para el Football Manager 2010.

Esto no es un cazador de lectores (?) para que caigan en la trampa y así lean mis magníficos manifiestos (?). Es, de verdad, una lista de buena fe de jugadores que están a la altura de cualquier equipo. Los probé en Racing (metí final de Libertadores, perdida con el Monterrey (!), ojalá fuera joda, dos torneos locales, Sudamericana y Recopa), en Quilmes (ascenso y título), y en Almería (tercer puesto de Liga, cuartos de Champions - dejando afuera a Chelsea - y semis de Europa League, perdiendo contra Juventus). Es decir, los players son buenos.

La inversión máxima que hice por uno de estos es de doscientas mil de lo que parecen ser libras (?), ya que no pude cambiar la moneda de cambio en el juego.

- Donny Neyra (grosso jugador, cómprenlo al toque por dos mangos de Perú, después se va a europa y es carisimo)
- Robi Merino
- Fabbiani
- Néstor Duarte (Universitario de Perú)
- Iván Velez (Leiria)
- Emmanuel Ledesma (del ascenso tano, lo comparten 2 clubesd y cuando rescinde lo compras, tamo'? (?))
- Maximiliano Cejas (un club del ascenso tano también, no me acuerdo cuál, llevenlo a prestamo)
- Gabriel Viglianti
- Maureen Franco
- Alejandro Cabral (Velez)
- Carlos Marinelli (libre)
- Mota (Ceará F.C.). Si alcanza para uno solo, elijan a éste.
- Magnum (no me acuerdo que club, pero es el único en el juego)
- Kevin Harbottle
- Lucas Pratto (Boca)
- Marcos Tavares. Búsquenlo también, es buenísimo.
- Maxi Biancucci
- Juan Ignacio Sillis (busquen en el sub-20 de argentina, juega en Costa Rica (!))
- Omar Pérez (de Chipre (?))
- Jorge Gonzalez (Libertad de Paraguay, es pibe así que creo que lo inventó el juego)
- Diego Barreto.
-

Arqueros no encontré, laterales hay sólo uno. Igual ahí hay casi (edit 16/7) más un equipo entero. Prometo encontrar otros y subirlos a este mismo post para no robar.

viernes, 26 de febrero de 2010

La identidad del fútbol argentino.

Mucho se habla de esta cualidad misteriosa que es la "identidad" de un equipo. Sabido es que, dados los paradigmas del fulbo, depende mayoritariamente del criterio del DT de turno, y en rol secundario de las ejecuciones de los jugadores, el plan maestro a seguir para obtener buen juego y, como lo demanda el ambiente hoy, resultados.

Lo cierto es que, aún asumiendo que, por valores subjetivos, todos los equipos van a jugar distinto, existe un modelo a seguir para alcanzar vuelo futbolístico. Hablamos del mentado 4-4-2 que irrumpiera en la década del '70.

Dicha concepción arraigó profundamente en la cultura futbolística argentina. Pronto, se le impondrían características propias, acorde al presupuesto futbolístico natural del país, deviniendo en un 4-3-1-2, "en rombo", con un volante central de marca tradicional, un enganche y volantes por los costados, no tan apegados al despliegue, éstos últimos, hace dos décadas; su influencia en la creatividad del juego propiamente dicha fue disminuyendo progresivamente con la aparición del "carrilero", cuya principal función es ganar en velocidad, quizás un poco en desmedro de la técnica o del pase. Los marcadores de punta aportando en ambos frentes (defensa y ataque), un delantero centro con potencia y olfato goleador, acompañado de un ladero más ligero, apto para desbordar y asociarse, que puede jugar también más retrasado, a punto tal que puede volverse el encargado de la creación de todo el ataque de su equipo.

La fisonomía típica de un equipo de fútbol argentino, entonces, se resume a estos vagos números y al caudal futbolístico. De ahí en más, se puede variar, y mucho. El doble y triple 5, los centrales por las bandas, el "segundo 9" o los enganches en las bandas sirven como muestra para mostrar la plasticidad del esquema ante las distintas situaciones.
Mas no referimos aquí a la configuración de un equipo, sino a la dimensión histórica del surgimiento de esta referencia unívoca.

Ahondando en la historia del "fútbol táctico", se ve que los principales movimientos revolucionarios a nivel posicional en el deporte (el 2-3-5 inicial, luego el 4-2-4, el catenaccio, el fútbol total, la presión en bloque, nuestra posición favorita, la línea de 3 y el propio 4-4-2) fueron concebidos en Europa, su lugar de nacimiento. Es así que, viendo los apegos por racionalizar, y las tendencias de importación, Argentina incorporó casi osmóticamente los conceptos del Viejo Continente, mechándolos con el talento y la garra sudamericanos.

Lo que queremos decir es que no existe una identidad futbolística argentina propia. Tan sólo se creyó que existía, inspirándose en el colectivismo sajón, en desmedro de las verdaderas raíces del denominado "fútbol criollo", que hablaban de raptos de inspiración individual, y del fútbol como un arte. Progresivamente se abandonó ese concepto del juego en general, pero ese brillo jamás se extinguió. Es así que Brasil y la región del Río de la Plata destacaron entre los mejores semilleros del mundo, acunando a tres de los mejores cuatro futbolistas de la historia y jugadores de calidad indiscutible en todos los puestos, capaces de hacer frente a cualquier deportista de otra región.

Pero lo que acontece exclusivamente a Argentina es otra cosa. Lo mismo que impide que los directores técnicos referenciados como eminencias a nivel nacional (caso Menotti, Bilardo, Bianchi) triunfen en Europa. Con la excepción de Helenio Herrera, exponente del Catenaccio italiano del '60, ningún director técnico de aquí surgido logró lauros importantes. Discutiblemente, podría decirse que Valdano y Menotti aportaron algo, aunque a todas luces es poco.

Argentina como potencia futbolística, entonces, no aportó prácticamente nada en materia de juego colectivo propiamente dicho. Porque esa forma de entender el circuito de juego no le pertenece, es importada. Esa incorporación de ideas, que a primeras luces es una mejoría, deja de serlo si no se la piensa con los parámetros propios antes de aplicarla. Como la mayoría de las importaciones que se hacen aquí, se hacen sin usar la cabeza y es así que vemos cómo hace treinta años insistimos con laterales que no hay, vemos el doble 5 como una involución aunque se use en todo el mundo, y ponderamos al carrilero por encima del volante de juego (7 y 8 típicos de acá).

Claramente, este país tiene talento futbolístico para estar asociado al buen juego que su público y el periodismo pregonan. Es lógico; ése fútbol nos gusta a todos. Pero existen formas y formas de buscarlo. El fulgor individual es lo que siempre distinguió al jugador de las Pampas, por lo general con un equipo armado en derredor de uno para poder explotarlo. Aunque eso es tampoco es "la nuestra", como tampoco lo es el gran juego de toque y rotación que Cappa quiso imponer. Fue un error del discípulo de Menotti querer venderlo como la verdadera vocación argentina, siendo esa forma de ver el juego muy acertada y placentera de ver, pero no concebida aquí.

En síntesis, difícilmente se pueda asociar al país con una forma de ver el juego; ni siquiera las selecciones campeonas del mundo que nos representaron jugaban a lo mismo. O quizás, exista un esbozo identificatorio, pero con mucha menos fuerza que el paciente Catenaccio italiano (de donde se trajo al central por la banda), el eficiente y mecanicista planteo alemán o el exhuberante despliegue del 4-4-2 con doble lateral que se usa en Brasil.

Es improbable que pueda forjarse ese estilo autóctono sin evitar el vaciamiento, pero ese es otro cantar.

martes, 23 de febrero de 2010

Olé se supera día a día. Y en su esfuerzo, me supera a mí también. La encuesta sobre qué opina la gente sobre si favorecen a Racing o no con los arbitrajes excede toda mi comprensión.

Primero por la sospecha increíble de que están beneficiando a un equipo. Esas suspicacias ante el menor furcio del árbitro no tienen más fundamento que ese; el sentirse uno perjudicado. Por eso no me extraña que las conspiraciones sobre los arbitrajes surgieran después de un partido contra San Lorenzo. Y luego, por las ganas de incentivar la tensión con una encuesta. Que Racing ganara con un gol en off-side claro es, en mi registro, el primer error arbitral grosero a favor que tiene el equipo de Avellaneda. Ya lo dijeron los jugadores (ante la pregunta boludísima de "¿Sentis que los benefician?"): contra Gimnasia (LP), Racing hizo un gol válido y fue anulado. Listo. Nadie dijo que "a Gimnasia lo benefician los arbitrajes" porque sólo es un error. Confundir fallos errados con fallos comprados es una constante en la prensa deportiva, que así se vende mejor.

Lo único que logran después es que los jugadores (y los técnicos) estén mas susceptibles y más propensos a quejarse, retroalimentando el circuito y dejando ver miserias como estas.

Update: recién me desayuno con esto, que encima lo escribe uno de los caballitos de batalla del diario, el amarillista Marcelo Sottile. Cuánta lacra.